"QUEREMOS DEFENDER LOS DERECHOS DE LOS CÍBORGS PARA EVITAR SER HACKEADOS"

"QUEREMOS DEFENDER LOS DERECHOS DE LOS CÍBORGS PARA EVITAR SER HACKEADOS"

La cíborg catalana Moon Ribas pide que se reconozca el derecho de una persona a convertirse en un ser cibernético

Los cíborg no son cosa de ciencia ficción: la artista Moon Ribas ya integra tecnología en su cuerpo, como lo hace su amigo Neil Harbisson, junto al que ha creado la Fundación Cyborg, para defender los derechos de los organismos modificados con tecnología y ayudar a los humanos a dar el salto definitivo a la naturaleza cibernética.

Moon Ribas, bailarina y cíborg
Moon Ribas, bailarina y cíborg | Perfil de Twitter

Aunque no lo notemos en la Tierra se producen terremotos, pequeños seísmos, a cada rato. Pero hay quien sí lo nota: la artista y activista cíborg Moon Ribas (Mataró, 1985), que tiene implantados chips que le permiten sentir esos temblores aunque sucedan en las antípodas.

Con ello hace arte, arte cíborg, que se materializa en forma de danza o percusión. Además, junto con el famoso cíborg Neil Harbisson (sus ojos no distinguen los colores, sufre acromatopsia, pero los siente a través antena implantada en la cabeza) ha fundado la Fundación Cyborg, para divulgar y estudiar la causa cíborg y defender sus derechos.

La idea surgió después de recibir multitud de cartas y correos interesándose en las maneras de extender las capacidades humanas. Ambos, Ribas y Harbisson, amigos desde la niñez, cíborg de Mataró, figuran en el Libro Guinness de los Récords 2018, de reciente aparición. Y quieren ayudar a todo el humano que lo desee a convertirse en cíborg.

¿Qué fue antes, tu interés por el arte o por lo cibernético?

Por el arte, nunca me interesé por la ciencia ficción, ni tenía demasiada idea de lo que era un cíborg. Estudiaba en una universidad muy experimental donde nos animaban a utilizar la tecnología en nuestras obras. A mí eso me parecía muy distante, pero no tanto si lo utilizaba como parte del cambio de percepción del artista. Y así comencé a experimentar con la tecnología en mi propio cuerpo.

¿Por qué te interesaron los terremotos?

Quería explorar el movimiento de manera más profunda. Tengo implantes en los pies que están conectados a sismógrafos en Internet. Siento vibración en mi cuerpo cuando hay un terremoto en cualquier parte del planeta, y esa vibración depende de la intensidad del terremoto. Yo lo llamo “sentido sísmico”.

¿Puedes dormir con eso?

Al principio, me tuve que acostumbrar… Hacía pausas al hablar porque me distraía, o tenía problemas para dormir, pero ahora ya forma parte de mí. Noto que tengo dos latidos: el del corazón y el del planeta.

Eso habrá cambiado tu percepción de la Tierra.

Sí. Es que no vivimos sobre roca estática, como solemos creer, sino sobre algo que está en continuo movimiento. Es como si la Tierra estuviese viva. Y ahí encima hemos construido las ciudades, sin darnos cuenta.

¿Cómo integras tu “sentido sísmico” en tu obra artística?

Lo llamamos arte cíborg. De hecho, mi obra de arte es el propio sentido sísmico. En el arte cíborg, la tecnología no es una herramienta, sino algo que está dentro de nosotros mismos. El arte ocurre dentro de mí: yo soy la artista y el público de mi propio arte. Luego, para compartir algo de eso, hago obras de arte externas.

Ejemplos, por favor.

En la pieza 'Waiting for earthquakes (Esperando a los terremotos)' el público y yo esperamos a que se produzca un movimiento sísmico. Cuando se produce, yo me muevo. No hay ni principio ni fin, puede durar minutos, horas… Y si no hay terremoto no hay danza: la Tierra es la coreógrafa de la pieza. Otra forma de compartir es lo que llamo percusión sísmica, que se realiza al ritmo de la Tierra en tiempo real o siguiendo partituras basadas en la actividad sísmica de un lugar durante cierto periodo de tiempo.

¿Hay mucho arte cíborg?

Hay mucha gente que trabaja con la tecnología, y body hackers que modifican su cuerpo con chips, pero nuestro principal objetivo es no cambiar el cuerpo, sino la mente. Sentidos artificiales, como la Inteligencia Artificial…. Crear un nuevo sentido para cambiar la percepción de la realidad… Hoy en día no abundamos, pero creo que será más natural dentro de poco, con las nuevas generaciones que no tengan tantos prejuicios. Nosotros hemos crecido con Terminator, donde la tecnología se unía al ser humano para hacer el mal. Pero esta generación está creciendo pegada a pantallas….

Uno de los objetivos de la Cyborg Foundation es defender los derechos de los cíborgs. ¿Qué derechos?

Derecho de diseñarse a uno mismo, a poder vivir como otro ser vivo que no tenga ningún tipo de modificación. Surgirán peligros, como ser hackeado, que invadan tu cuerpo, que tus sentidos pertenezcan a una gran empresa. A mi amigo Neil Harbisson, no le dejaron modificarse en un hospital: le dijeron que no era necesario, que podía ser peligroso y que podía dar mala imagen al hospital. Es curioso: son las mismas razones que les han dado tradicionalmente a las personas transgénero. Así que según avance la situación habrá que crear legislación para todos estos casos.

Hay quien dice que las gafas, un aparato tecnológico, ya hacen un cíborg.

La palabra cíborg está siempre en evolución. Yo lo entiendo más como una identidad, si alguien se siente cíborg llevando unas gafas, no soy nadie para decirle que no. Nosotros fuimos a ver al creador de la palabra, el científico y músico austriaco Manfred Clynes, y nos contó que se inventó para personas que se modifican a sí mismos para sobrevivir en el espacio exterior. Hay muchas maneras de utilizarla. Viene de organismo cibernético, y hay muchas maneras: psicológica, biológica, neurológica…

Los teóricos de la Singularidad Tecnológica, como el ingeniero de Google Ray Kurtzweil, hablan de un crecimiento exponencial de la tecnología y la llegada de una posthumanidad que aún no podemos ni imaginar.

Yo creo que en el futuro habrá otro tipo de diversidad, además de género o de raza, habrá gente que se ha unido a la tecnología y gente que no. Hay gente curiosa y gente que no lo es. Del discurso posthumanismo no me gusta cuando considera que lo posthumano será mejor, superior, a lo humano. Yo creo que es algo diferente, pero más horizontal, ni mejor ni peor. Nosotros nos sentimos transespecie, tenemos un sentido en el cuerpo que no está considerado como un sentido humano…

Transespecie…

Creemos que nos tenemos inspirar en otras especies, vemos en ellas un elemento de admiración. A veces no hace falta inspirarse en la ciencia ficción sino en la propia naturaleza: hay medusas inmortales, peces bioluminiscentes… Han sabido adaptadarse al entorno. Los humanos, en cambio, hemos modificado el entorno para estar cómodos en él… y así lo estamos destruyendo.

¿No da todo esto un poco de miedo?

No hay que tener miedo a dejar de ser humano: al fin y al cabo, los humanos no somos tan fantásticos, hemos hecho cosas horribles… De hecho, no hemos sido siempre humanos. Hemos sido bacterias, estuvimos en el mar o en los árboles, es parte de la Evolución.

Hay quien dice que el problema con la unión de tecnología y cuerpo es que creará dos clases muy diferenciadas: aquellos ricos que puedan pagarse sus modificaciones, y serán más avanzados, y los pobres que, como siempre, se comerán los mocos.

Es una visión falsa, vemos como la gente rica no se está modificando. Nosotros ni somos ni hemos sido ricos, solo curiosos. Los primeros sensores para detectar la velocidad que me implanté costaban solo 10 euros… es más barato cambiar la percepción que cambiar de smartphone. En cualquier caso, eso tiene más que ver con el sistema capitalistaque con la relación de los humanos con las máquinas.

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