AVENTURA PARA TENER MASCOTA

AVENTURA PARA TENER MASCOTA

Comprar un perro es más difícil que conseguir crack

Nunca he tenido perro ni he mirado con envidia a quien sí lo tenía. No imaginaba como alguien en su sano juicio querría tener un bicho así por la casa, y encima con el compromiso de bajarlo a la calle cada pocas horas para que haga sus necesidades. Un día cambié de opinión.

¿De dónde vienen los perros?
¿De dónde vienen los perros? | David Navarro

Mi hija casi pierde la vida dos veces (literal) por su miedo a los perros. Si caminando por la acera se cruzaba con uno, ella prefería lanzarse a la carretera antes de caminar junto al perro. Algo instintivo le decía que es más peligroso el animal que el coche. Yo no opinaba igual, y por dos ocasiones tuve un susto muy desagradable al tener que recogerla al vuelo según ella se tiraba a al tráfico.

Creímos que un perro propio le vendría bien cuando vimos su comportamiento al abrazar al cachorro de una amiga. Con un cariño y unas ganas de cuidarle que incluso nos alertó de que algo más profundo le pasaba. Sí, es hija única, y vimos clara la relación que podría tener con un perro. Le podría venir muy bien tener un ser vivo en casa con quien compartir juegos, responsabilidades y cariño. Y perderle el miedo a los perros.

Determinamos qué tipo de animal encajaba con nosotros: tenía que ser pequeño, porque vivimos en una caja de zapatos. Debía ser fácil de tratar y cariñoso, porque precisamente mi hija no estaba para sustos. Y lo preferíamos con buena salud porque si no tenemos más hijos es porque no nos da la vida para conciliar más cuestiones domésticas.

Como jamás quise tener perro, nunca me paré a pensar de dónde salen. Recuerdo que hace muchos años, cuando yo era pequeño, había tiendas en las que se veían a los cachorros en una especie de pecera, todo amontonados. ¿Qué fue de eso?

De dónde vienen los perros

Descubres que ahora está prohibido por ley y que las tiendas de animales no pueden tener perros encarcelados en una vitrina ni de exposición. Y me parece perfecto. ¿Pero entonces dónde consigo yo un perro?

Se lo comento a un amigo, y me inyecta un mensaje político sobre la adopción de perros. ¡Los perros no se deben comprar, NUNCA! Si quieres un perro tienes que adoptarlo. Hay miles de perros abandonados que te van a dar un cariño increíble, y les vas a salvar la vida.

Es fácil y gratis: te vas a un refugio, miras los que tienen, y si no hay ninguno que encaje contigo les dices que buscas y ellos te avisan cuando llegue uno así. Y ya está.

Vale. Me meto en las webs de los refugios y empiezo a curiosear. Sinceramente, la mayoría de los perros que están allí necesitan a una familia con mucha más experiencia, tiempo e incluso dinero que nosotros. Lees las historias vitales de esos perros y son auténticos supervivientes.

Maltratados y humillados, los perros de refugio suelen tener un carácter impredecible, a raíz de las situaciones traumáticas que les ha tocado vivir. Y la salud no suele estar de su lado, el que no tiene un problema en el estómago lo tiene en la vista, o en las patas.

¿Te he dicho que mi casa es muy pequeña? Pues probablemente sea más pequeña de lo que imaginas. Los perros de refugio son de muchos tipos, pero los de tamaño pequeño te costará encontrar. No sé si esas razas más “domésticas” no sufren abandonos, mueren antes de llegar a los refugios, o encuentran casa antes… Ni idea. Pero es complicado ver un yorkshire o un bichón en un refugio, yo no lo vi.

Adoptar una mascota

Aun así intentamos postularnos como dueños de algunos perros que nos parecieron apropiados. Pero el papeleo que nos pidieron en dos refugios fue tan extenso que desistimos a la cuarta página de formulario. Preguntas sobre nuestra forma de ser y salud, muy similares a lo que sería un primer acercamiento a adoptar un bebé humano. Quieren estar seguros de que el perro se va con la familia más adecuada, o con más paciencia para rellenar formularios.

Para aclarar: en este momento de mi vida lo que yo quiero es tener un perro, no adoptar a un superviviente. NO es lo mismo. Lo tengo claro: necesito un perro nuevo, nacido para mi, sin traumas ni problemas físicos. Y, si es posible, que dure los 14 años que viene a vivir un perro, no sea que se muera dentro de 4 años y mi hija arrastre un trauma infantil.

La opción de comprar perros no está de moda, no puedes decirla muy alto, y te costará entenderla en internet. Cuando pones “comprar cachorro” en Google te salen un montón de enlaces a MilAnuncios y Vibbo. Son anuncios que parecen de particulares, pero si indagas un poco descubres que casi todos son empresas o criadores profesionales. Y cuando digo profesionales me refiero a que viven de esto, no es que tengan las mejores condiciones para hacerlo (hay de todo…)

Cuánto cuesta un perro

Los precios en esos anuncios van desde los 150 hasta los 350. Pero generalmente es mentira, cuando llamas descubres que el precio es de 350 en adelante.

Una de las cuestiones más dolorosas es descubrir que estos criaderos están en sitios remotos (o no, todo el mundo vive en un sitio remoto de otro) y que están dispuestos a enviarte el perro por SEUR. Sólo de imaginarlo se me quitan las ganas de tener un perro que haya tenido que sufrir el viaje iniciático de verse metido en una caja (al final es una caja…) para llegar a ti. Así no.

Hablas con criaderos de tu ciudad, porque quieres ir en persona a por él. Ves las fotos en internet y claramente son perros nacidos en un ambiente de campo, con todas la garantías. Entonces descubres que esos perros del criadero “bueno” cuestan de 800 euros en adelante y que a cambio te dan un super-certificado de raza. A mí, eso me parecía muy nazi, tampoco hay que ponerse tan exquisito con la raza, y menos cuando roza los mil euros.

Cuando te quieres dar cuenta, llevas tres meses investigando. Podrías dar clases en la universidad sobre todos los estados por los que pasa una persona cuando quiere comprar un perro pero no encuentra la manera de encontrarlo. Y como no te sobra el dinero (no estás dispuesto a pagar 800 euros por un perro) vuelves a decírselo a tus amigos, por si alguien tiene una camada de perros recién nacidos: gratis.

Sin querer te sinceras demasiado y le dices a un amigo vegano, y ecologista que no sabes qué hacer para comprar un perro, pero que no piensas adoptar, que no estás en ese momento vital. En ese momento te conviertes en LO PEOR, porque pretendes fomentar la cría de animales para mercadear.

Así que sales a la calle como si buscaras a un camello para comprar crack, y le preguntas en confidencia a los dueños de perros mientras les sacan a cagar. ¿Dónde conseguiste al tuyo? Hay de todo: me lo regalaron (pero era de criadero), lo compré en Cáceres cuando vivía allí, lo rescaté de la calle, es de la camada de la perra de una amiga, lo fui a buscar a un criadero estupendo de aquí. ¿Un criadero estupendo? ¡Pásame el número!

Llamamos. 450 euros. Hmmm… vale. Fuimos a verlo, nos gustó mucho el local, se notaba que la gente que trabajaba allí además de llegar a fin de mes también lo hacía por pasión y amor a los animales. Nos enseñaron varios cachorros con todas las garantías higiénicas y de temperatura, nos dio muy buen feeling.

Y entonces nos enamoramos de nuestra perra. Hace ahora 6 meses que esta casa y no me reconozco a mi mismo no habiendo querido tener perros. Mi hija tiene celos de que juego más con la perra que con ella.

Y cuando voy por la calle se me pone cara de tonto saludando a gente que no conozco de nada, tan sólo porque tienen perros y me los llevaría a todos a casa. No sé si el siguiente perro que tengamos será de refugio. Este ha sido un primer paso, un paso necesario.

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