¿HEY, GUAPA, ¿A DÓNDE VAS?

¿HEY, GUAPA, ¿A DÓNDE VAS?

Dear Cat Callers: La chica que se hace selfies en Instagram con los hombres que la acosan

‘Dear Cat Callers’ es el proyecto de una joven de Amsterdam que, cansada de sufrir el acoso de los hombres, ha empezado a tomarse selfies con ellos en Instagram.

“Hey, guapa, ¿a dónde vas? ¿Puedo ir contigo?”. “¿Me das tu número, guapa?” “Sé lo que haría contigo, pequeña” “¿Me das un besito?”. Estas son la clase de cosas que a Noa Jansma, una joven estudiante de 20 años, le dicen cada vez que se echa a andar por las calles de Amsterdam, la ciudad en la que reside.

Cualquier mujer está familiarizada con los mismos silbidos, gruñidos y piropos, sonidos tan viejos como el mundo, pero cada vez son menos las que los reciben con agrado. En ciudades como Madrid, especialmente durante las fiestas de San Isidro, los piropos alcanzaron una vez la categoría de arte. “¡Olé la gracia! Ese es un cuerpo bien organizado y no el de correos!” “Señorita, si su belleza pagara impuestos, sus padres estarían más que arruinados”. “¡Vaya jamona” ¡Con lo que me gusta a mí el tocino de cielo!”.

Da igual el ingenio. El feminismo de tercera ola no pide el refinamiento de este tipo de conductas, sino que paren. Como Jansma, que, harta de este tipo de machismo, decidió abrir una cuenta en Instagram, @DearCatcallers, y documentar durante el periodo de un mes cada caso de acoso callejero que sufre. Lo original es que lo hace tomándose un selfie con el chulo de turno. “Mi nombre no es baby”, escribe al pie de una de sus fotos. Su proyecto ha dado la vuelta al mundo.

“#dearcatcallers, no es un piropo”, explicó en su primer post el pasado 29 de agosto. “Este Instagram tiene la intención de de concienciar sobre la objetivación de la mujer en la vida cotidiana. Dado que mucha gente todavía desconoce con qué frecuencia y en qué contexto se da el ‘catcalling’ (en castellano, algo así como silbidos), mostraré a mis ‘catcallers’ (silbadores) durante el periodo de un mes”.

En todas las fotos, efectivamente, se ve a Noa Jansma con cara de pocos amigos, muy seria, después de haber recibido un silbido o piropo de estos hombres. Detrás de ella, al catcaller, a veces varios, sonriendo tontamente a la cámara. “Haciendo el selfie, tanto el objetivador como el objecto aparecen en la misma composición”, explicó Jansma en su primer post. “Yo misma, como el objeto, poso en frente del ‘catcaller’, el objetivador”.

Su proyecto ha tenido un gran éxito. Con solo 28 fotografías,@dearcatcallers acumula más de 324 mil seguidores. Muchas comparten con Jansma sus propias experiencias. “Me pasa lo mismo todos los días de camino a la universidad o al supermercado”, comenta una usuaria en una de las fotos de Noa.

“Básicamente, cada vez que voy sola por la calle. Y lo triste es que no hay manera de hacer que paren o se sientan avergonzados, porque si se lo dices, solo consigues que se rían o silben más fuerte”. “Tengo solo 13 años”, cuenta otra. “Llevaba una camiseta sin escote y unos pantalones bastante largos. Estaba caminando con una amiga, y ¡boom!, un grupo de hombres de mediana edad que estaban bebiendo cerveza empezaron a gritarnos. Tengo 13 años y sois asquerosos”.

No es el primer proyecto de estas características que se hace viral en internet. En 2014, el grupo de activistas Hollaback!, dedicado como Jansma a la lucha contra el acoso callejero, mostró en un vídeo a la actriz Shosahana B. Roberts paseado durante 10 horas por Nueva York. Roberts recibió un total de cerca de 100 agresiones verbales. Y eso que, según Hollaback!, el vídeo no incluía los silbidos, guiños y otro tipo de agresiones no verbales.

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