UNA SESIÓN DE FOTOGRAFÍA

UNA SESIÓN DE FOTOGRAFÍA

El día que posé como musa kitsch para Parker Day

Cuando Amarna Miller descubrió a Parker Day en Instagram supo que quería posar para ella. Day es una fotógrafa californiana de 32 años, su trabajo destaca por fotografías estridentes y horteras al más puro estilo kitsch

Fondos de telas mullidas, pintalabios que cubren los dientes de las modelos, sombras de ojos fosforescentes, vestidos sacados de otra época y pelucas tan grandes que casi rozan el techo son algunas de las señas de Day.
Fondos de telas mullidas, pintalabios que cubren los dientes de las modelos, sombras de ojos fosforescentes, vestidos sacados de otra época y pelucas tan grandes que casi rozan el techo son algunas de las señas de Day. | Parker Day

Cuando escribo en Google Maps la dirección que Parker me ha enviado no puedo evitar sonreír internamente. ¡Está a solo 15 minutos! ¡Andando! Viviendo en Los Ángeles, una macro ciudad donde hay que coger el coche hasta para ir a hacer la compra, este es un momento digno de enmarcar.

Meto en mi bolsa un montón de abalorios de colores, dos vestidos de lentejuelas y las camisetas más horteras que puedo encontrar en mi armario. Hoy tengo una sesión de fotos con Parker Day, fotógrafa Californiana de 32 años famosa por tomar retratos estridentes llenos de accesorios fuera de lugar.

Su fotografía es analógica y llena de personalidad. Fondos de telas mullidas, pintalabios que cubren los dientes de las modelos, sombras de ojos fosforescentes, vestidos sacados de otra época y pelucas tan grandes que casi rozan el techo.

Estridente y analógica, así es la fotografía de Parker Day. | P.D.

Cuando la encontré en Instagram me quedé enamorada de su estilo y casi instantáneamente le mandé un mensaje preguntando si buscaba modelos con las que trabajar. Parker estudió fotografía en San Francisco, pero acabó la carrera tremendamente desilusionada con el mundillo artístico. Teniendo en cuenta la cantidad de recursos gratuitos accesibles a través de internet, me dice: "No merece la pena gastar tu tiempo en una escuela de arte".

Como graduada en Bellas Artes que terminó la carrera por pura cabezonería y tremendamente hastiada del sistema educativo, secundo la moción. Mientras charlamos, vamos separando la ropa que he traído en montoncitos, viendo qué puede combinar con qué.

Parker me enseña su cuarto y descubro allí todas las maravillas que he visto fotografiadas en sus retratos: joyas hechas de materiales reciclados, pantalones brillantes y vestidos de novia color verde pistacho. Me siento como una niña pequeña en una tienda llena de chucherías.

Amarna conoció a Parker a través de Instagram. | P.D.

Elegimos un traje que parece sacado de una fiesta de quinceañera y me calzo una peluca rubia con la que parezco un esperpento a medio camino entre Barbie y Cindy Lauper. Parker se ofrece a maquillarme y me sorprendo al descubrir la destreza con la que maneja los pinceles.

"Antes trabajaba como peluquera", me comenta. Después de conseguir su licencia como esteticién y ocuparse de las relaciones públicas en unos cuantos clubs nocturnos, se animó a dar el paso y volver a coger la cámara de fotos con más fuerza que nunca.

Cuando le pregunto por sus referentes a nivel artístico afirma que para ella cualquier cosa puede llegar a ser una inspiración. "Todo lo que absorbo se mezcla en mi subconsciente como una esponja y se exprime cuando es el momento de tener una idea", añade.

Después de ponerme un poco pesada, me comenta que siempre ha estado enamorada de la obra de Francis Bacon y que ahora mismo está encandilada con el trabajo de Christian Rex van Minnen y Wong Ping. Cogemos todos los accesorios que hemos elegido y vamos al salón, donde en apenas diez minutos Parker monta un escenario improvisado: fondo de tela azul, dos flashes a cada lado y una cámara digital que usa "únicamente para medir si la luz es correcta".

Una vez la parte técnica queda solucionada, empieza la diversión. Agarro la figura que hemos escogido y voy siguiendo sus órdenes. "¡Rabia! ¡Dolor!", mientras ella toma fotos con su cámara analógica, toda una sorpresa en mitad de la era digital. Diez minutos más tarde el carrete se ha terminado y pasamos al siguiente cambio de vestuario.

El estudio de Parker Day está en su casa de Los Ángeles. | P.D.

Me parece gracioso que hayamos empleado prácticamente una hora y media en elegir los complementos y preparar mi imagen, para después emplear tan poco tiempo en hacer las fotos. Parker se ríe, y me tiende una de mis camisetas, con rombos rojos y blancos y la cara de Chibiusa impresa en la zona del pecho.

Hablamos del viaje a Japón durante el cuál compré la camiseta, y Parker me da un tomo de un manga japonés para que lo use como atrezzo. Parker nunca ha visitado España, pero admite con orgullo que su obra ha estado expuesta en nuestro país. Concretamente, en Konvent, un antiguo convento del siglo XIX situado a las afueras de Barcelona.

Después de quedar abandonado fue adquirido y reconstruido por un grupo de artistas, que lo han convertido en todo un referente de la creación artística contemporánea. Yo misma lo visité hace apenas unos meses, justo después de que la exposición de Parker fuera retirada.

¡Casualidades de la vida! Le pregunto cuál es el trabajo del que se siente más orgullosa. "Recibí un encargo en The New Yorker", apunta ella, "hice la foto en mi salón, con mis gatos correteando… aquella fue la primera vez que vi mi obra impresa y desde luego fue increíble. Me dije: estoy haciéndolo bien, y además a mi manera".

Mientras hacemos el segundo cambio de vestuario (Fondo rosa chicle, muchos collares, el mencionado manga y la camiseta con rombitos) le confieso tímidamente que cuando vi su Instagram, asumí por defecto que era un hombre.

Mientras más recargada, mejor. | P.D.

"Le pasa a mucha gente" me dice.

"Tengo un nombre con género neutro, y al contrario que muchas de las fotógrafas contemporáneas que se identifican como mujeres, yo no me hago fotos a mí misma", dice.

"Aunque siempre me pregunto, ¿hay algo en mi obra que hace que se entienda como masculina? ¿O simplemente por el hecho de no decir o mostrar explícitamente que la artista es una mujer, se da por supuesto de forma automática que se trata de un hombre?", finaliza.

Tras esta frase lapidaria, Parker coge de nuevo su cámara y gastamos otro carrete.

Recojo mis aperos, le devuelvo los suyos y regreso a casa llena de purpurina y contenta de haber podido servir de herramienta para la creación de sus fotografías.

Recordad su nombre, Parker dará que hablar.

***

MÁS INFO

Podéis encontrar el trabajo de Parker Day en su página web parkerdayphotography.com y a través de su Instagram.

Podremos disfrutar de primera exhibición en solitario “ICONS” a partir del 4 de febrero en la galería Superchief de Los Ángeles y en Screaming de Portland a partir del 23 de marzo.

Su primer libro será publicado en febrero.

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