SUPEREGO, CREADO POR HÉCTOR BOMETÓN

SUPEREGO, CREADO POR HÉCTOR BOMETÓN

Este tío me convirtió en un personaje de su videojuego por 20 euros

Héctor Bometón, el famoso creador de las viñetas Mierdecitas, está a punto de debutar en el mundo del videojuego con Superego, una aventura en la que los obstáculos son la ansiedad, la depresión y la hipocondría, y el objetivo final es madurar e integrarse en la sociedad como adulto.

Superego
Superego | Héctor Bometón

Hace más o menos un año, Héctor Bometón, el célebre artista creador de Mierdecitas, me escribió preguntándome si quería ser un personaje de su videojuego Superego. Según recuerdo, me pidió algunas fotos y que eligiese un vestuario.

En aquella época me acababan de prestar una cabeza de macho cabrío, y me gustaba mucho ponérmela para cualquier evento que se prestara a ello. Para gran regocijo mío, Héctor creó un personaje con dos caras: una, la normal, y otra "de lucha", transformada en ser mitológico con cuerpo de mujer y cabeza de cabra.

Un año después, Bometón ha creado más de 200 personajes basados en gente real. Superego, el videojuego que los acoge a todos ellos, es un point and click autobiográfico y costumbrista inspirado en la estética de los noventa. El protagonista, que será el alter ego en 32 bits del propio Héctor, tiene como principal objetivo perder el miedo a la muerte.

En sus propias palabras, "Superego tiene la apariencia y jugabilidad de un clásico de LucasArts, pero las aventuras son de otra clase: hipocondría, ansiedad, depresión... Todo un arsenal de neurosis a punto de estallar".

El objetivo del videojuego queda esbozado en el texto de presentación: "¿Conseguirás dejar de ser una alimaña miserable y cobarde para convertirte en un adulto más o menos funcional?". La vida misma, amigos. La identificación de unos cuantos es clara. Nuestra vida es una eterna partida de Superego.

Por alguna extraña razón, nos morimos por coger los mandos y jugar a una versión caricaturizada de nuestra propia existencia, aunque, precisamente como en nuestra propia vida, no entendamos aún qué demonios debemos hacer para seguir adelante cuerdos y con vida.

Pero Bometón se niega a dar demasiados datos al respecto: "Aún no he dado con una fórmula para explicarlo sin hacer spoilers que arruinen la experiencia de juego. En cierto modo, me gustaría que esa incertidumbre se mantuviese cuando el juego esté terminado. Quiero que quien juegue se sienta un poco desorientado, que sea como la vida, que a veces te aburras o no sepas para dónde tirar".

La respuesta a todo esto, o al menos algunas respuestas, las dará él mismo en IndieMad, un espacio que el festival Codemotion cede a desarrolladores independientes, y que tendrá lugar en Madrid durante este mes de noviembre.

"Enseñaré lo que me dé tiempo a llevar -explica Héctor- ya sea una demo completa y cerrada, o algo más beta. Es el primer año que se celebra y allí habrá otro buen montón de desarrolladores indie buscando algo de promoción y, fantaseemos, financiación". Después de eso -albricias- este adelanto se compartirá en internet para que juegue todo aquel que quiera probarlo.

Para alguien poco puesto en videojuegos como yo misma, resulta inevitable preguntarse si Superego es un pionero en el campo de la enfermedad mental a pie de calle. ¿Existen más aventuras gráficas cuyo obstáculo a superar sea un ataque de pánico o la firme convicción de que tienes un tumor cerebral?

Bometón, a pesar de reconocer que no sigue absolutamente todo lo que sale al mercado, está seguro de que hay muchos desarrolladores independientes explorando nuevos temas y dinámicas de juego, por lo que lo más probable es que existan productos con premisas que se apoyen también en las dificultades mentales para adaptarse al mundo.

"Hace poco, por ejemplo -me cuenta- jugué Dropsy, una aventura gráfica de 2015 en la que manejas a un payaso de circo que, tras un gran malentendido, pasa a ser odiado injustamente por todos sus convecinos y quiere limpiar su nombre y recomponer su red de relaciones interpersonales. El tipo está deprimido y muy necesitado de cariño y contacto físico, y se pasa el juego intentando abrazar a la gente y limar asperezas".

Bometón, archiconocido por sus viñetas de Mierdecitas y sus gifs animados, se enfrentó a la tarea de crear un videojuego sabiendo muy poco al respecto, y siendo un jugador de videojuegos irregular, sin estar demasiado sumergido en este mundo.

"Como creador es mi primer proyecto -me cuenta- He hecho alguna prueba antes, pero nada serio ni relevante".

Superego | Héctor Bometón

La creación de Superego ha sido autodidacta, y, sobre todo, guiada por el deseo de generar algo para el propio disfrute. "Echaba mucho de menos las sensaciones de jugar las aventuras gráficas clásicas -reconoce Héctor- y, como no encontraba ningún juego contemporáneo que estuviese a la altura de mi pena, decidí crearlo yo. No tenía ni idea de cómo se hacía, pero me dije: pues aprendes".

De esta forma, experimentando, buscando el propio entretenimiento a lo largo de la creación, se le ocurrió la idea de crear personajes basados en amigos y conocidos suyos. Cubierto este primer círculo, las ganas de acoger a todos crecieron, y cualquier desconocido fue susceptible de entrar en el mundo de Superego, previo pago de 20 euros.

"No se podrá interactuar con todos, es inviable -me cuenta Bometón- Durante un tiempo se me fue de las manos el asunto, y más que un videojuego parecía que estaba haciendo un Synecdoche, New York. Superego es un proyecto ambicioso, pero tampoco hay que fliparse".

Héctor Bometón | Héctor Bometón

Con respecto al día a día de un creador de videojuegos, Bometón reconoce que la creación está siendo un caos absoluto. "Lamentablemente, tengo que compaginar el desarrollo del juego con mi trabajo de persona normal, y eso me quita bastante tiempo y energía. La idea es lanzar un crowdfunding antes de que acabe este año, recaudar algo de dinero que me permita dedicar más tiempo al proyecto, terminarlo para mediados de 2018 y que esté en plataformas tipo Steam, al alcance de cualquiera".

Yo, desde luego, no puedo evitar soñar con el día en el que tome los mandos de mi propio personaje de videojuego, y, transformada en mi alter ego con cabeza de cabra, pueda hacerle frente a un ataque de ansiedad en un vagón de metro.

Es bastante probable que nunca jamás alcance la adultez plena en la vida real, pero quizás sí que pueda hacerlo, a través del personaje de Héctor, pasándome pantallas de Superego.

* Para tener más noticias del videojuego Superego, puedes seguir a Héctor Bometón en redes sociales (@Mierdecitas en Twitter, Héctor Bometón en Facebook e Instagram).

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