CARGADAS DE PÍXELES

CARGADAS DE PÍXELES

Las fotos hechas con una Game Boy Camera que arrasan en Instagram

Entrevistamos a Jean-Jacques Calbayrac, el joven detrás del proyecto Gameboycameraman, que ha elevado a la categoría de arte las fotografías tomadas la inolvidable consola portátil de Nintendo. Imágenes en blanco y negro cargadas de nostalgia… y píxeles.

Game Boy
Game Boy | Defconplay

La nostalgia vende. Especialmente, porque nos retrotrae a una época de inocencia y libertad. A los años de una infancia o una adolescencia que, para bien o para mal, ya nunca volverán. Y cuando se trata de tecnología, esa nostalgia aflora de manera aún más nítida. También más veloz. Y es que no hace tanto tiempo que tener una cámara de fotos en el bolsillo era un privilegio al alcance de unos pocos.

Entre los muchos artilugios que precedieron a las cámaras digitales, Nintendo lanzó en 1998 la Game Boy Camera, también conocida como Pocket Camera. Una máquina que, aunque hoy suene ridículo, logró colarse en el Libro Guiness de los Récords como la cámara más pequeña del mundo hasta la fecha.

Sus fotos no eran precisamente para tirar cohetes. Lograban con una resolución de 118x112 píxeles, podían retocarse mínimamente e incluso se daba a su afortunado poseedor la posibilidad de imprimirlas con otro accesorio, la Game Boy Printer. Pero entonces sonaba revolucionario y, sobre todo, divertido.

Jean-Jacqes Calbayrac, un monegasco de 30 años residente en Londres, ha recuperado aquel antecesor de las cámaras digitales para darle una nueva vida en plena época de Instagram. Bajo el nombre de Gameboycameraman, cuelga en su cuenta imágenes tomadas con la máquina de Nintendo que incluso han sido expuestas en el Museo de Fotografía de La Haya.

“En su momento, cuando salió, nunca tuve una Game Boy Camera. Pero hace diez años encontré una, la compré y empecé a juguetear con ella”, cuenta Jean-Jacqes a Tribus Ocultas. “En cierto modo fue como hacer feliz al niño de 11 años que nunca pudo tenerla”, bromea. “Al poco tiempo decidí hacer algo mucho más en serio. Pero me encontré con un grave problema: ¿Cómo pasar estas fotos al ordenador? Cuando conseguí resolverlo puse en marcha el proyecto en Instagram”.

¿La clave del éxito? “Es posible que haya un componente de nostalgia”, reconoce Jean Jacques. “Pero lo que hace a estas imágenes tan especiales es que todos vemos en ellas las mismas cosas pero de manera ligeramente distinta. En cierto modo, invitan a ser reinterpretadas”.

En plena época de fotos perfectas, filtros preestablecidos y selfies por doquier, la entrañable indefinición de las imágenes de Jean-Jacques parece toda una declaración de intenciones. ¿Nos estamos cansando de tanta perfección e impostura? “No lo creo”, reflexiona.

“No hay más que echar un vistazo a la gran mayoría de las cuentas de Instagram: paisajes retocados increíblemente perfectos e imágenes de aventura que hacen que todo el mundo sienta envidia. La gente ama las imagen perfectas porque son satisfactorias de mirar. Pero en cierto modo mis imágenes también lo son, porque puedes disfrutarlas sin ver el motivo o tratar de seguir los patrones que forman los píxeles”.

El hecho de que nos mueva la nostalgia no significa que, necesariamente, añoremos la época que evocan las fotografías de Jean-Jacques. Él lo tiene claro: no volvería a los años 90.

“Me encantan las nuevas tecnologías. Sí: soy consciente de que el mundo en el que vivimos se parece cada vez más al libro ‘1984’, pero creo que no es necesariamente negativo”. Y si lo fuera, siempre podremos mirar sus fotos y recordar tiempos en los que la vida era, si no mejor, sí mucho más sencilla y pixelada.

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