NO TENER SMARTPHONE, DICEN, TIENE MUCHAS VENTAJAS

NO TENER SMARTPHONE, DICEN, TIENE MUCHAS VENTAJAS

Hablamos con gente que han elegido vivir sin móvil (y nos cuentan qué se siente)

Nos ha costado encontrarlos, pero están ahí. Entrevistamos a gente que ha elegido vivir sin teléfono móvil. Aseguran que no los necesitan… y que son más libres.

Sí, hay personas que no tienen ni quieren móvil
Sí, hay personas que no tienen ni quieren móvil | Agencias

Algunos no lo recuerdan y otros muchos lo han olvidado, pero hubo un tiempo, hace no tanto, en el que prácticamente nadie tenía un teléfono móvil. Una época en la que si llegabas tarde no podías avisar. En la que los viajeros del metro se miraban unos a otros e incluso leían libros. Y en la que ibas al cuarto de baño y leías la etiqueta del champú mientras esperabas a hacer de vientre, en lugar de jugar al Apalabrados o consultar los tuits de @norcoreano.

Con el cambio de siglo aquella época tocó a su fin. Desde 2006, en España hay más teléfonos móviles que habitantes. En 2014, el informe ‘La Sociedad de la Información en España’ cifró en 23 millones el número de usuarios habituales de apps y en casi 4 millones las descargas diarias de éstas. Se calcula que en 2020 tres cuartas partes de los habitantes del planeta tendrá un teléfono móvil. El mundo ha cambiado, y la manera de comunicarnos, más aún.

Pero no todo el mundo está dispuesto a formar parte de este cambio. Como si se tratase de los irreductibles galos de los cómics de Astérix, un pequeño grupo de ciudadanos resiste a la presión social que todos los demás ejercemos, a veces de manera inconsciente, para que se hagan con un smartphone. Son pocos, pero están ahí. Y los hemos encontrado.

Xavi (52 años, radiofísico hospitalario)

¿Por qué no tienes móvil?

No tener móvil, como no tener coche, lavavajillas o casa en propiedad, forma parte de un estilo de vida decrecentista por el que mi mujer y yo hemos optado. Tiene muchas ventajas, para nosotros y para el mundo. Las principales: la libertad que da vivir con poco y la no dependencia de la tecnología, el respeto por el planeta, nuestra casa común y todos los que en ella viven, la posibilidad de dedicar el dinero ahorrado a otras causas o, simplemente, la posibilidad de trabajar menos porque tengo menos necesidades.

¿Intentan convencerte tus amigos o familiares para que cambies de idea? ¿Qué les dices?

Sí, más de una vez. En muchas ocasiones nos ofrecen móviles de segunda mano y nos dicen que las tarifas han bajado mucho en los últimos meses. Creen que es una cuestión económica y no consiguen entender otras razones para vivir sin móvil. Los que más insisten suelen ser los más dependientes del teléfono, los más enganchados. Por eso suelo responderles con el argumento de la libertad.

¿Qué tendría que ocurrir para que cambiaras de idea?

Ni idea. Supongo que debería sentir la necesidad de comunicación inmediata, de no poder esperar a hablar con alguien, de enterarme, sin demora, de todo lo que les pasa a mi familia, amigos/as, allegados/as, compañeros/as, vecinos/as…… y a la vez de poderles contar todo lo mío a ellos y ellas….. En fin, unas sensaciones que ahora, vistas de fuera, no me parecen agradables y que prefiero seguir no sintiendo.

Tú que ves el fenómeno desde fuera: ¿nos hemos vuelto idiotas con los smartphones?

No diría esa palabra; es fea. El móvil, como todo, puede usarse bien, mal y regular. Y claro que tiene su utilidad, aunque para mi esa utilidad sea prescindible. Pero sí me da pena el grado de dependencia que veo en muchas personas. No hace falta más que asomarse al metro para darse cuenta de ello. Creo que hay personas cuya interacción con el mundo se lleva a cabo mayoritariamente a través del smartphone. Yo no soy

quién para juzgar, pero me entristece ver todo el tiempo que nos quita la tecnología.

Carmen (43 años, enfermera)

¿Por qué no tienes móvil?

Porque no lo necesito. No me he creado esa necesidad. Y fíjate: trabajé en el sector de la telefonía móvil hace años, allá por el 99. Era recepcionista de Airtel, lo que ahora es Vodafone. Y no sé si fue ahí, pero le cogí mucha manía a los móviles. Noté la obsesión que la gente ya empezaba a tener con ellos y no lo aguantaba.

¿Te molesta ese abuso en tu día a día?

Lo ves en todas partes. Por ejemplo: yo trabajo en un centro de salud y a la gente no para de sonarle el teléfono. A lo mejor tienes unos pocos minutos para atender un paciente y se pone a hablar. No puede ser.

¿Dirías que, como sociedad, tenemos un problema con este asunto?

Desde luego. No nos damos cuenta, pero hay un problema de adicción que empieza muy temprano. No veo la necesidad de que un chico de 12 años tenga unte teléfono, especialmente cuando lo usa para hablar con el que tiene al lado, cosa que veo constantemente. De hecho, tengo un hijo de 13 años y es el único que no tiene móvil de toda la clase.

¿Y cómo lo lleva?

Protesta, claro. Pero sabe que conmigo no hay opción Si yo tuviera móvil no podría decirle nada, como si fumara y le pillara fumando a él. Pero no es el caso.

Se acaba de presentar el nuevo iPhone X. Si te regalo uno, ¿qué harías con él?

Pues mi marido tocarías las castañuelas, porque se lo quedaría él (risas).

Hay quien quiere desprenderse del teléfono móvil. ¿Qué consejo le darías para superar el 'mono'?

Habría que empezar por salir de grupos innecesarios de whatsapp, dejarlo en silencio cuando estás trabajando, o apagado. Y recordar que antes no había móviles y vivíamos perfectamente.

Paco (67 años, profesor jubilado)

¿Por qué no tienes móvil?

Por mantener mi privacidad. Y porque no existe nada tan urgente que no pueda esperar unas pocas horas. Existe demasiada información a nuestro alrededor como para procesarla correctamente.

¿En algún momento te has planteado cambiar de opinión?

De opinión, no. Aunque es posible que si voy a estar aislado bastante tiempo me haga con uno.

¿Cómo te comunicas habitualmente?

Utilizo el teléfono fijo o el correo electrónico.

¿Éramos más felices y más libres cuando no había teléfonos móviles?

En cuanto a la felicidad… creo que se trata de algo muy personal, así que no me atrevería a decir tal cosa. Pero respecto a la libertad, no tengo ninguna duda: lo éramos.

Estáis jubilado, pero has sido profesor de instituto hasta hace pocos años. ¿Cómo llevabas que los alumnos estuvieran todo el día con el móvil en la mano?

Es evidente que los móviles les hacen perder la atención, y no hablemos ya de la concentración. Por eso en mis clases estaba terminantemente prohibido su uso.

José Francisco (43 años, operario en una fábrica de plásticos)

¿Por qué no tienes móvil?

En un principio lo tuve, cuando se usaban para llamar, recibir llamadas y poco más. Ya entonces no le daba ninguna utilidad, más allá de estar localizable para mi familia. Hoy en día sigo pensando lo mismo: trabajo a 200 metros de casa y se me puede localizar en cualquier momento. Actualmente el uso de los móviles tiene que ver más con el ocio y las redes sociales, y no tengo cuenta en ninguna de ellas.

Chatear por Whatsapp, mirar el Twitter, jugar al Apalabrados. ¿Sientes envidia o alivio de no estar metido en esta espiral?

Siento alivio al no tener que estar pendiente continuamente del móvil, ya que veo a mi

alrededor gente esclavizada. No entiendo ese afán por contar tu vida o estar pendiente de la de los demás para reafirmate o sentirte valorado. Me parece que encierra inseguridad, borreguismo y moda.

¿Qué nos estamos perdiendo mientras nos pasamos el día pegados a la pantalla del móvil?

Se da la paradoja de que, siendo un aparato que sirve para comunicarse, en reuniones informales todos están pendientes de la comunicación virtual que mantienen con su móvil, y no de los amigos o familiares que tienen a su lado. La comunicación se hace muy pobre y encima en mitad de las conversaciones (pocas) sale el típico “mira lo que me han mandado” que realmente es una chorrada que ni viene a cuento. La comunicación se convierte en vacía y epelente.

¿Recomendarías a la gente que pasara una semana sin teléfono? ¿Crees que sobrevivirían o a muchos nos estallaría la cabeza?

Sí, pero creo que una semana sería insuficiente para desintoxicarse y evitar el efecto rebote. Mínimo, tres meses. Igual habría gente que no volvería a tener teléfono.

Marta (51 años, pediatra)

¿Por qué no tienes móvil?

Sencillamente, porque no lo necesito.

¿Dirías que vives mejor sin él?

En realidad no sé si viviría mejor o peor con un móvil, porque nunca lo he tenido y, además, no tengo la necesidad ni la curiosidad de saberlo.

¿El móvil puede dar más problemas que soluciones?

Sí. Así lo observo en las personas que lo tienen. Un móvil me obligaría a estar pendiente todo el rato de dónde lo tengo el móvil. Con lo despistada que soy, lo perdería cada dos por tres. Tendría que tener cuidado de que siempre tuviera la batería cargada, lo cual implica que debo tener cerca un enchufe... y no olvidar el cargador. Si se estropea, hay que perder tiempo para llevarlo a arreglar. Tendría que estar pendiente de si he respondido a tal o a cual, porque si no, la otra persona con móvil puede enfadarse por "dejarle en leído" (bueno, eso es lo que mis amigas y mis adolescentes dicen que ocurre en sus grupitos). Y además, tendría la "obligación" de dar cuenta continuamente de dónde estoy.. Una necesidad creada. ¡Qué rollo!

Como observadora, ¿crees que somos adictos al teléfono?

Desde luego, visto desde fuera parece que esto de tener móvil es como un dulce veneno, que engancha, como una droga, de modo que no puedes vivir sin él. Te quita libertad. Y, además, te empuja a "contagiar" al otro, como hacen los vampiros en las pelis. Esto es lo que me transmite lo que veo a mi alrededor, lo cual no significa que tener movil sea algo malo necesariamente. A lo mejor hay que preguntar a las personas que tienen móvil si realmente se han planteado que viven mejor con él. Pero primero sería necesario acordar lo que significa vivir mejor, porque esa definición incluye lo que supone para uno mismo, para quienes le rodean y lo que supone para el medio ambiente.

Alfonso (60 años, consultor de movilidad)

¿Por qué no tienes móvil?

Tengo el privilegio de haber podido elegir entre tenerlo y no tenerlo. Privilegio que cada vez es más inusual, pues estamos construyendo un sistema social basado en la prisa y la inmediatez, que relega la introspección y las relaciones de proximidad en aras de una conexión lejana y permanente.

¿Crees que esta decisión puede afectarte negativamente en el ámbito laboral?

Si tuviera ahora veinte o treinta años no me lo podría plantear. Afortunadamente, las personas con las que trabajo suelen adaptarse al inconveniente de no tenerme localizado en cada instante de mi vida. Quizás lo consideran un inconveniente menor.

¿Qué le dirías a la gente que no puede vivir sin teléfono?

No se trata de juzgar esa dependencia, sino de abrir un debate que nos ayude a construir un sistema social más equilibrado con respecto a las relaciones sociales y al tiempo. Aunque parezca contradictorio con el sistema económico imperante, es necesario vivir más lento y mirar más cerca.

¿Te replantearás esta decisión en un futuro?

Es una decisión que siempre está sujeta a cambios vitales. No es una cuestión de principios, sino una valoración práctica de lo que me puede dar y lo que me resta el móvil. Por ahora, gana de goleada el no tener móvil.

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