AMARNA MILLER NOS CUENTA SU EXPERIENCIA

AMARNA MILLER NOS CUENTA SU EXPERIENCIA

Llevo un mes siendo vegana y esto es lo que he aprendido

Lo que empezó siendo un reto para YouTube, se ha convertido en una transformación vital. Adaptar el estilo de vida vegano hace que me replantee mis valores.

Llevo un mes siendo vegana y esto es lo que he aprendido.
Llevo un mes siendo vegana y esto es lo que he aprendido. | Leire Baztarrica

Grabo desafíos para YouTube. En concreto, me dedico a hacer retos de 30 días en los cuales pruebo nuevas experiencias que de una forma u otra considero positivas para mi vida, siempre relacionadas con la ecología, la sostenibilidad y cómo reducir mi huella en el planeta.

Esos cambios que quiero implementar en mi día a día pero que llevo años procrastinando con excusas baratas y una buena dosis de vaguería. Como intentar disminuir al mínimo exponente la cantidad de plástico que consumo o incluso mudarme a mi furgoneta para ver qué tal llevo eso de no tener casi ningún trasto.

De esta manera, puedo reflexionar sobre mis hábitos de consumo y la forma en la que interacciono con el mundo mientras mejoro aquellas áreas en las que no estoy haciendo todo lo que me gustaría. La idea de presentar estos cambios en forma de desafío puede parecer frívola a priori, pero no es sino una manera de renunciar a mis privilegios a través de un procedimiento lo más amable posible.

La responsabilidad de tener que seguir a rajatabla aquello que me he propuesto para poder grabar los videos y contar la experiencia a mis seguidores es una manera ideal de poder darme fuerzas a mi misma a la hora de llevar a cabo cambios radicales en mi estilo de vida.

Además, presentar estas transformaciones como algo asequible, alcanzable y fácil de conseguir hace que muchos de mis usuarios se animen a probar cosas que antes consideraban irrealizables.

El veganismo llevaba repiqueteando en mi cabeza desde que tuve la suerte de ver el documental ‘Cowspiracy’, pero durante todos estos meses he estado poniéndome los mismos pretextos al vislumbrar allá en el horizonte semejante posibilidad de transformar radicalmente mi filosofía de vida.

Seguro que es más caro. No sé si quiero renunciar a la carne. Viajando tanto va a ser imposible. Pero ¿y el queso?, ¿cómo voy a dejar de comer queso?.

Sea como fuere al final me he tirado a la piscina, y vengo por aquí a contaros qué estoy aprendiendo con la experiencia.

Primero y antes de nada me parece importante poner sobre la mesa que el veganismo no es solo una opción nutricional, sino un estilo de vida que rechaza la utilización de productos de origen animal. Es decir, no solo implica eliminar la carne, el pescado o el yogur de tu dieta sino también dejar de consumir productos testados en animales, ropa u objetos creados con cuero, y un largo etcétera.

Llegados a este punto probablemente os estéis preguntando ¿Porqué? ¿Cuáles son las razones por las cuales he decidido ser vegana? Mis motivos son éticos y medioambientales. Por una parte, considero que la cría industrial de animales para consumo es insostenible a nivel medioambiental y definitivamente perjudicial para nuestro ecosistema, y por otra parte aunque no menos importante, las condiciones en las cuales estos animales son tratados son absolutamente deplorables.

La industria alimenticia, como la mayoría de negocios dentro de nuestro sistema capitalista, intenta incrementar el beneficio económico que obtiene al máximo posible. Para poder aumentar ese beneficio la opción más sencilla es reducir los costes de producción, lo cual implica hacinar animales en espacios pequeños, sobrealimentándolos para que engorden antes, generen más carne y por ende, más dinero.

Tendemos a pensar en los productos que compramos en términos abstractos sin reflexionar acerca del proceso que ha originado aquello que estamos consumiendo. Como no tenemos una relación directa con las vacas, cerdos y pollos que comemos, no empatizamos con ellos ni con su dolor.

No estoy descubriendo la pólvora con estas declaraciones y creo que en mayor o menor medida todos sabemos la realidad que esconde la industria. Aun así, escogemos mirar hacia otro lado. Por egoísmo, por simple holgazanería o por falta de información seguimos promoviendo un negocio basado en el sufrimiento de millones de animales.

Mientras escribo esto puedo oíros diciendo ‘¡Pero ese sufrimiento es inevitable, si quiero llevar comida a la mesa!’. Al menos, esto era lo que yo pensaba antes de investigar a fondo sobre el tema. ¿De verdad es un sufrimiento inevitable?

Yo, como persona que vive en un país del primer mundo, tengo el privilegio de la elección. Puedo elegir el renunciar a la carne y desde luego, tengo la total y completa posibilidad de reemplazar los productos de origen animal por otros más amables con el medio ambiente.

Mientras que millones de personas en decenas de países no poseen este privilegio y han de comer aquello que tengan disponible, yo puedo obtener todos los nutrientes necesarios para una alimentación saludable en una dieta vegana basada en legumbres, frutas y vegetales.

Por este motivo siento que es mi responsabilidad el adaptar esta filosofía de vida.

Llevo apenas un mes y medio embarcada en esta maravillosa aventura, pero estas son las cosas que he aprendido:

1.- Ten claros tus motivos. Cada vez que la tentación de paladear un trozo de camembert cruza mi mente , pienso en las razones que me han llevado a adaptar este movimiento. Reflexionar acerca de los motivos que me han llevado a abrazar el veganismo me ha hecho mucha más sencilla la transición.

2.- Investiga. Lee artículos sobre el tema, consulta tu alimentación con un nutricionista y ten extremadamente claro con qué alimentos puedes substituir la proteína animal de tu alimentación.

3.- No seas duro contigo mismo. A veces puedes acabar comiendo algo no vegano por equivocación. Como aquella vez que pedí un sandwich vegetal, pero le pusieron atún ¡Oh, España!

4.- Si sales de casa, lleva snacks contigo. Una bolsa de nueces, un plátano o un puñado de almendras pueden salvar a tu estómago hambriento en situaciones donde no es posible encontrar una alternativa vegana. Como cuando vas a un rodaje y la única opción que tienen para ofrecerte es pizza. O falsos sandwiches vegetales. O ensaladas con pollo.

5.- Empieza ahora. Procrastinar es fácil y tendemos a ponernos excusas para no renunciar a nuestros privilegios, por ese motivo si quieres hacerlo. Empieza lo antes posible.

 

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