ENTRAMOS EN EL TALLER DE SANTAS Y PUTAS DE BARCELONA

ENTRAMOS EN EL TALLER DE SANTAS Y PUTAS DE BARCELONA

Nos colamos en un taller que enseña a ser una buena puta

Nuestra sociedad se ha acostumbrado a hablar de prostitución sin contar con sus protagonistas: las trabajadoras sexuales. A menudo se las acusa de “vender su cuerpo” o se las reduce a “víctimas de trata”. En otros casos, la temática se aborda desde el sensacionalismo, la hipocresía y el escándalo… Incluso el feminismo abolicionista se apunta a deslegitimar su condición de sujetos y su discurso.

Nos colamos en un taller que te enseña a ser una buena puta
Nos colamos en un taller que te enseña a ser una buena puta | Doctora Glas

Para acabar con los estereotipos que persisten sobre el trabajo sexual, Aprosex (Asociación de Profesionales del Sexo) plantea una jornada interactiva y atrevida. Paula Vip, escort y miembro de la asociación comenta lo siguiente.

“El sexo no es una disciplina teórica. A hacer sexo se aprende haciendo sexo. Para que te llame el trabajo sexual, debe gustarte el sexo, de lo contrario, no aguantas ni una semana. El sexo es fantasía y profesionalizarte es un arte, nosotras nos limitamos a contarles y ofrecerles la oportunidad a las mujeres asistentes, de que vean y sientan lo que nosotras vivimos a diario, sin dramas y sin aspavientos.”

Dicho y hecho. El pasado sábado celebraban en Barcelona la quinta edición del taller Santas y Putas. Sin duda, un encuentro atípico donde con desparpajo, erotismo y poca ropa se abordaron varias cuestiones sobre trabajo sexual. Se trataba, especialmente de entender el mundo de la prostitución sin estereotipos, evadiendo las ficciones de series, reportajes y películas. En el imaginario social predomina la idea de que la prostituta es pasiva, una mera víctima, sin poder de decisión y sometida continuamente a la violencia.

Aprosex rompe con esta percepción: “En realidad, los clientes de prostitución, si quieren pegar a una mujer lo hacen en su casa, no necesitan pagar para pegar. Desgraciadamente, lo vemos a diario, este año llevamos un triste récord de mujeres asesinadas, las putas no somos un colectivo especialmente vulnerable a la violencia machista. Otra cosa es, el mensaje que les mandan las abolicionistas, diciéndoles a los puteros que como pagan, pueden hacer con nosotras lo que les de la gana, ellas sí incitan a la violencia.”

Santas y Putas de 2017

Esta visión también es compartida por Ninfa, trabajadora sexual y activista por los derechos de las prostitutas. Es la primera en abrir el Santas y Putas de 2017. Para disipar las dudas, ofrece un rol-play sobre negociación entre trabajadora y cliente en la calle.

Ninfa insiste en la idea de que el trabajo sexual se establece a través de un pacto y que éste se crea en malas condiciones si en la zona existen ordenanzas municipales o cívicas que persiguen el trabajo sexual, como es el caso del Polígono Villaverde (Madrid).

Sin titubeos, reconoce que el mayor peligro del trabajo sexual no está en el cliente ni en que implique sexo sino en la violencia institucional. O dicho de otro modo, en las normativas y ordenanzas que lo persiguen y no lo reconocen como actividad laboral.

Mientras se contonea y despliega su coquetería, denuncia la vulnerabilidad en la que se encuentran muchas migrantes que ejercen la prostitución: “También se usa la Ley de Extranjería para perseguir el trabajo sexual. Esto provoca que muchos clientes se aprovechen y no permitan negociar el uso del condón”.

Tras ofrecer esta reflexión, se vuelve al cliente: “Hola, guapo: ¿hacemos algo? ¿Una chupadita?” Una vez establecido el servicio, el precio y el pago, se sucede una mamada. Sí, en riguroso y atento directo. Y por supuesto, con preservativo.

Talleres de la sesión | Asociación de Profesionales del Sexo

Modelo de negocio y práctica en pareja

La siguiente en intervenir fue la actriz porno y ex cam girl Anneke Necro. A través de un portátil, nos invita a reconciliarnos con nuestro cuerpo y consecutivamente, a reclamar nuestro deseo. Su taller se plantea no solo como un modelo de negocio dentro de la industria del sexo, sino también como una práctica sexual entre parejas.

Las nuevas tecnologías ofrecen alternativas en la vivencia del placer sexual, pero como sostiene Anneke Necro también implican peligros. Enfatiza la importancia de la seguridad en los intercambios eróticos en la red y critica ciertos modelos empresariales en el mundo de las cam girl por precarizar la actividad.

Se sucede otro taller y llega la hora de la comida. Ahí estamos: santas y putas. Mujeres cisgénero y mujeres transexuales replanteándonos nuestra identidad y deseos. Nos instruimos en el trabajo sexual. Consideramos que nuestro cuerpo es nuestro, ¿por qué otras personas pretenden legislar o censurar lo que hacemos con él?

La sexualidad como experiencia histórica y a la vez, personal debe ser interpretada de diferentes formas, según sean las preferencias sexuales de las personas. Sin embargo, las trabajadoras sexuales se enfrentan continuamente al cuestionamiento de su actividad y decisiones por parte de puritanos y abolicionistas.

El cuerpo como gran órgano sexual

Al respecto, Paula Vip comenta lo siguiente: “Les decimos que las putas somos mujeres mayores de edad, que en un momento determinado de nuestras vidas, decidimos entrar en el mundo del sexo de pago, en diferentes sectores, actriz porno, webcammer, telefonista erótica, bailarina, puta de calle club o piso, o escort de lujo, al final todo es lo mismo. Luchar contra los derechos laborales, sociales y civiles de las trabajadoras sexuales no es feminismo.”

La hora de la siesta se salda con un taller de masaje erótico con Saisei-chan. Tratar nuestro cuerpo como un gran órgano sexual cambia nuestra perspectiva sobre lo qué es el sexo. Las explicaciones que proporciona Saisei-chan, caracterizada como geisha, me llevan a pensar que centrar el placer en la genitalidad incrementa el riesgo de desarrollar una relación aburrida, rutinaria e insatisfactoria.

El masaje erótico no solo nos ayuda a conocer nuevas zonas erógenas sino que también nos permite conectar emocionalmente, con una mayor intensidad, con la otra persona. Posiblemente, esa conexión es la que buscan muchos clientes que demandan masajes eróticos: una experiencia sensual más allá del orgasmo.

Seguidamente, cerrando la jornada, se realizó una breve exposición sobre cómo posar en perfiles y páginas de contactos como trabajadora sexual. Algunas de nosotras nos atrevimos con nuestra mejor lencería ante la cámara… Otras contemplamos el poderío de las putas, mujeres inspiradoras, mujeres que merecen trabajar en mejores condiciones y sin hostigamientos.

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