LA MANDANGA REÚNE EN SU LIBRO 'CASPA' SUS DIBUJOS DE "DECADENCIA Y PROFANACIÓN"

LA MANDANGA REÚNE EN SU LIBRO 'CASPA' SUS DIBUJOS DE "DECADENCIA Y PROFANACIÓN"

Mira estos dibujos de La Mandanga y piensa si, en lugar de una carcajada, no deberías romper a llorar

¿En qué momento unos trazos naif logran que 40.000 personas suelten una carcajada súbita? La cosa es sencilla: cuando se tornan muecas de la cultura pop, hípster y casposa de la que nos rodeamos; cuando las vuelve absurdas e inevitablemente también a quien las observa. A eso es a lo que se dedica la humorista gráfica Noemi Rebull (La Mandanga) en su libro 'Caspa': lograr que nos riamos de lo que, pensado fríamente, nos haría llorar.

Tuerking
Tuerking | Noemi Rebull, La Mandanga

Todo el mundo tiene ese amigo que hace las canciones propias. No importa que esté cantado Eliot Smith o Estopa, la canción es suya, melodía y armonía confluyen como a él le viene en gana, ajustándose a su estado emocional o motivacional.

Esa gente deconstruye las canciones. Así, cuando de pronto, escuchas a ese tío canturrear “deja la poesía primo, pásate al hardcore” y acabas de terminar 'Caspa' (editorial Crispis) todo cobra sentido.

Camela Anderson | Noemi Rebull, La Mandanga

No quiero decir que Noemí Rebull -La Mandanga-, cuya cuenta de Instagram tiene más de 40.000 seguidores, haga refritos cantarines, sino que en cada dibujo opera un mecanismo semejante: coge cosas de la realidad y las combina -melodía y armonía propias-, marcándoles el sentido que desea. ¿Por qué poesía?, ¿por qué hardcore?

Caspa, de La Mandanga | Noemí Rebull, en Instagram

Basta con abrir el libro y ver algunas de las imágenes para caer en la cuenta de que si las queremos tratar como “metáforas visuales” recuerdan más a una canción de M.C.D que a unos alejandrinos. El porqué es sencillo, con unos pocos trazos hace una peineta al panorama articulado por figuras pop, la quincalla más exquisita, dinosaurios y celebrities.

Ese mismo panorama en el que: “Hay una tendencia ahora de consumir cosas a toda leche y casi por inercia, sobre todo en internet. Hacemos ronditas de Instagram desde la cama, con un ojo cerrado, sin procesar nada. Damos 'likes' y 'follows' mecánicos. Gran parte de la cultura que se consume es para combatir el aburrimiento y pasar un buen rato. No nos da tiempo a investigar ni a profundizar en todo lo que consumimos".

SandBitch Rosa | Noemi Rebull, La Mandanga

"Otro tema es la facilidad que tenemos para filtrar contenidos, incluso, personas, ya sea con Instagram o Tinder. Seguimos a cuentas afines o parecidas y nos perdemos muchas cosas raras y que a priori serían opuestas a nosotros. Conocemos a más gente, pero de manera superficial y sin salir de la zona de confort. Un saludo a Paulo Coelho”.

Bff Rosa | Noemi Rebull, La Mandanga

El Fary decía que el tema de 'La Mandanga' nació en un momento de arte, de gracia. No sé si hoy ese “hombre blandengue” diría lo mismo. Sin embargo, esta vez La Mandanga en palabras de quien la encarna dice que su seudónimo nace por una razón.

“Por la necesidad de materializar ideas que tenía en la cabeza. Me gusta escribir y el poder de la palabra. También la ilustración. Lo que hago es crear conceptos utilizando ambas herramientas, normalmente en clave de humor”, afirma Noemí.

Así, en 'Caspa', La Mandanga se deja de té y dibuja lo que indica el título el ser humano desde que la empezó a cagar. El patriarcado, la esclavitud o el fascismo son manchas rebeldes en la colada de la humanidad. Pero hay salpicaduras cotidianas que nos hacen hasta gracia, como los famosetes y Gandia Shore. Yo lo pongo todo en una coctelera y sale un pisco sour”.

Muhammad Dalí | Noemi Rebull, La Mandanga

No por casualidad para La Mandaga dibujar es purgante y purificador: "Entretenido y liberador. Es como la sensación que tenías de pequeño, cuando ibas a un restaurante y metías todos los líquidos y sólidos sobrantes en un vaso. Creabas una criatura asquerosa buscando algún efecto o reacción. Explico pequeñas historias en la era del ego, el narcisismo y los 'likes'. Y suelo utilizar figuras retóricas y chistes cortos para provocar una carcajada súbita”.

Escupido | Noemi Rebull, La Mandanga

Y lo hace, vaya si lo hace. La prueba está en que cuando el abajo firmante terminó el libro y buscaba tronchándose un referente nacional con el que comparar el postmodernismo naif sobre el que están leyendo, le dieron ganas de dibujar a Mariscal saliendo de un after. De hecho, cuando le pregunté por la influencia del catalán versión real y no del moqueante de mi imaginación lo tuvo claro.

Franconstein | Noemí Rebull, La Mandanga

“Lo cierto es que Mariscal ha estado muy unido a la cultura popular y a referentes cercanos, ya sea una mascota o un famoso de la tele. Esto nos une, sí, pero nuestro trabajo no se parece. Él habla de ternura y amistad. Yo de decadencia y profanación”, finaliza.

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