10 AÑOS SIN ROLAND TOPOR

10 AÑOS SIN ROLAND TOPOR

Roland Topor, uno de los creadores superdotados del siglo XX

Ilustrador, dibujante, pintor, animador, decorador, escritor y cineasta, nada se le resistió a este inclasificable y polifacético genio de reconocible, influyente y poderoso universo, cuyos límites creativos, simplemente no existían.

Dibujo de Roland Topor
Dibujo de Roland Topor | Agencias

Con motivo del vigésimo aniversario de su muerte, la Biblioteca Nacional de Francia ha reunido más de 300 obras del artista francés Roland Topor. Topor, hijo de inmigrantes polaco-judíos emigrados a París, la ciudad que lo vio nacer y que lo vio huir tras la ocupación nazi.

Pasó su infancia oculto en Saboya, años en los que, gracias a su padre, Abram Topor, conoció y compartió su gusto por el dibujo, por el retrato y por lo excesivo, paródico y ridículo del ser humano frente a la caricatura, disciplina en la que el padre de Roland era un maestro.

Fruto de aquellos años fueron sus colaboraciones en los magazines satíricos ‘Bizarre’ y ‘Hara-Kiri’, publicaciones que compaginaba con colaboraciones en la revista ‘Elle’. Aquí empezamos a ver un Roland Topor hiperactivo y multitarea que junto a Jodorowsky y Arrabal funda, en Febrero de 1962, el famoso ‘Movimiento Pánico’, que en realidad fue un anti-Movimiento de teatro y performance inspirado en el dios Pan, y que se expresaba artísticamente a través de tres elementos básicos: terror, humor y simultaneidad.

El planeta salvaje | Agencias

Era una crítica a la razón, un rechazo a la seriedad y un canto a la ambigüedad. Los tres artistas afirmaban la prevalencia de la locura como única vía de supervivencia en una sociedad en plena crisis de valores. Buñuel, Duchamp, los conjuntos fractales de Mandelbrot, el Teatro de la crueldad de Artaud, el caos, la confusión, el azar, todo eso y mucho más fue el ‘Grupo Pánico.’

Pero ahora no es el momento de hablar del ‘Grupo Pánico’, cada cosa a su tiempo. Bebo un café mientras escribo este artículo sobre un tipo que me fascinó desde mi primera toma de contacto con su obra allá por los 90.

Un thriller psicológico súper intenso y desquiciante sobre los problemas de un inqulino y su recién estrenada comunidad de vecinos. Su título, ‘El quimérico inquilino’, la adaptación cinematográfica de Polanski basada en la primera novela de Topor, ‘Le locataire chimérique.’

Tanto el libro como el film son siniestros, retorcidos, claustrofóbicos, paranoides, y aliñados con ese sentido del humor negro y perturbador tan particular como indisoluble a la personalidad y trayectoria de ambos creadores.

El Quimérico Inquilino | Agencias

A partir de ahí, empecé a investigar todo lo que pude sobre este extraño hombre de extraño nombre llamado Roland Topor. De todos sus libros: ‘Cien buenas razones para suicidarme’, ‘Mundo Inmundo’, ‘Acostarse con la Reina y otras delicias’, quiero destacar, el que para mi fue y sigue siendo uno de mis libros favoritos, ‘La cocina caníbal.’

Es un recetario ilustrado por él mismo en el que un chef nos muestra su catálogo de delicatessen antropáfagas, que van desde cómo cocinar un obeso con pezones, un miope gratinado, un agente de seguros en su póliza o un bebé salteado a la brissac. Juegos de palabras, chistes y un humor siempre macabro, mordaz y provocador.

Hay que destacar sus colaboraciones con el cineasta René Laloux y los cortometrajes ‘Les temps morts’ y ‘Les Escargots.’ Después llegaría el primer largo, ‘El planeta Salvaje’. Una obra maestra de la ciencia ficción con una impresionante banda sonora de Alain Goraguer. Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes de 1973.

Aquí, el universo bizarro, surrealista, onírico y blanquinegro de Topor adquiere formas psicodélicas, alucinógenas, fluorescentes y policromadas. Sus dibujos e ilustraciones cobran vida gracias a la magia de Laloux, un genio a la altura de Svankmajer, Servais, Petrov, Ocelot, o cualquiera de los grandes de la animación europea.

Sé que suena a cliché, pero podría estar horas hablando de este hombre del Renacimiento obsesionado con el sexo, la muerte y la mitología. Brueguel, Delacroix o Goya fueron importantes y reseñables influencias en su obra gráfica. Y con esto me voy a despedir, invitándoos a que le echéis un vistazo a sus dibujos e ilustraciones, fácilmente localizables en Google.

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