POR TRECE RAZONES: ¿JUSTIFICA EL SUICIDIO O CONCIENCIA SOBRE EL BULLYING?

POR TRECE RAZONES: ¿JUSTIFICA EL SUICIDIO O CONCIENCIA SOBRE EL BULLYING?

Los adolescentes con tendencias suicidas arremeten contra la serie 'Por Trece Razones'

'Por trece razones' es el fenómeno televisivo del momento y muchas voces críticas arremeten contra la serie, sobre todo, aquellos jóvenes que sufren alguna enfermedad mental o padecen o han padecido tendencias suicidas. ¿Puede una ficción sobre y para adolescentes incitar al suicidio o justificar el acoso escolar? ¿No diferencian los jóvenes la realidad de la ficción? ¿Debe una serie, que aborda el suicidio, ser pedagógica? Desmontamos con argumentos toda esta polémica.

Por trece razones
Por trece razones | Agencias

Es incuestionable que el fenómeno seriéfilo de las últimas semanas ha sido ' Por trece razones '. La serie sobre Hannah Baker, una chica que se suicida y envía trece casetes a las personas a las que culpa de su muerte, ha recibido alabanzas por su tratamiento de cuestiones como el 'bullying', el suicidio o la violencia sexual.

Las críticas han llegado en los últimos días, y lo que plantean es ciertamente preocupante. ¿Es la ficción un retrato fiel de lo que sufren las personas víctima de acoso escolar y de las que finalmente cometen un acto suicida? Es más: ¿romantiza el suicidio y puede empujar a muchos espectadores a verlo como algo positivo?

La reacción que está teniendo más impacto en internet y redes sociales es el tuit que ha lanzado una joven de Chicago, con unas indicaciones de la American Foundation of Suicide Prevention.

Afirma que 'Por trece razones' no solo da una imagen superficial de quienes lidian con pensamientos suicidas y enfermedades mentales, sino que refuerza la idea del suicidio como única salida al 'bullying'.

Además, se ha criticado el meme Bienvenido a tu cinta, basado en la serie, porque banaliza lo que conduce a alguien a quitarse la vida; se ha registrado un aumento en Australia de llamadas de ayuda a personas que se han planteado el suicidio tras ver la serie; y hemos conocido las palabras de Shannon Purser (Barb en 'Stranger Things'), que desaconseja la ficción a quienes piensen en el suicidio o hayan sufrido acoso escolar o sexual.

La ficción es ficción

Esta última noticia aporta un aspecto importante en un debate tan sensible: la diferencia entre lo que es aconsejable ver y lo que romantiza la idea de la muerte. En un argumento clásico, podríamos decir que 'Por trece razones' es ficción y la ficción no se debe a la realidad, aunque es cierto que, dirigiéndose a una audiencia joven y manejando temas como el 'bullying' y el suicidio, sus creadores, Brian Yorkey a la cabeza, tienen una responsabilidad hacia su público.

En este caso, lo más evidente que se reprocha al equipo es no facilitar una línea telefónica de ayuda antes o después de los episodios; es cierto que hay avisos de imágenes sensibles antes de la emisión, y una web externa de refuerzo a personas que pueden sufrir lo mismo que Hannah, pero no se ofrece ningún recurso inmediato de asistencia.

Por trece razones | Agencias

Todas las ficciones sobre suicidio pueden replicarlo

Antes de que explotara la polémica, el medio estadounidense 'IndieWire' publicó un artículo afín a la idea de que 'Por trece razones' romantiza el suicidio, con datos algo preocupantes. Según un estudio australiano, todas las ficciones que muestran un acto suicida pueden ser un detonante para que una persona lo cometa.

Es más, una psicóloga consultada por ese medio asegura que en los próximos meses alguien se suicidará como Hannah Baker. Es un debate entonces más amplio, no tanto artístico como institucional: ¿Qué contenidos deben ver quienes tienen pensamientos suicidas y qué herramientas de ayuda inmediata encuentran?

Si nos centramos en lo creativo, surgen otras dos preguntas: ¿Debe ser ' Por trece razones ' más positiva en sus argumentos? Si lo fuera, ¿podría abordar otros temas difíciles e importantes?

En defensa de 'Por trece razones', una basada en un enfoque opinativo y en un análisis de aspectos de la serie, podemos decir que sus creadores profundizan poco a poco en la imagen de Hannah Baker, y que en ningún lugar muestran su decisión como algo positivo.

Es cierto que la premisa de que alguien se suicide por unas razones concretas y crea que culpar a los demás es su único legado escama durante la recta inicial, pero la ficción baraja otros mensajes.

Son éstos: el abuso escolar y sexual que sufre Baker (varios momentos muestran las humillaciones y la violación), la inseguridad y la culpa al no saber lidiar con esas situaciones (en la cinta de Clay, el joven protagonista, se responsabiliza a sí misma por rechazar su apoyo), la depresión emocional en que se sume en los últimos episodios, y la nula ayuda que encuentra en los demás (la secuencia centrada en el orientador escolar es la más indignante de todas).

Es Hannah Baker quien cuenta su propia historia

De hecho, uno de los grandes aciertos de la serie es que la protagonice la chica que se ha suicidado, algo inusual en los dramas y 'thrillers' que giran alrededor de una muerte. En realidad, lo que la ficción parece buscar con el retrato de Hannah Baker es forzar la empatía del espectador hacia alguien que sufre 'bullying' y que lidia con pensamientos de quitarse la vida.

Quizá su estampa no es todo lo completa o profunda que debiera (¿puede ser una serie, o cualquier otra ficción, tan realista como para capturar todo lo importante de cualquier tema, o debe elegir qué aspectos de ello tratar?), pero ayuda al público a ponerse en la piel de alguien cuyas motivaciones (y situaciones que la conducen al suicidio) no entiende del todo.

Otros dos aspectos preocupantes: que una serie sobre un suicidio haya creado un fenómeno tan adictivo de consumo y que el personaje de Hannah Baker se erija como heroína.

En lo primero, es cierto que la parte más frívola y menos interesante de 'Por trece razones' es el misterio de las cintas y las represalias hacia Clay, pero la intriga que la guía no es tanto ver morir a Hannah, sino entender qué ha vivido para llegar a esa resolución.

Respecto a lo segundo, ¿es Hannah Baker una especie de heroína porque se suicida y señala a sus agresores o porque es por fin la chica que sufre 'bullying' quien protagoniza y cuenta su historia?

El debate final es uno creativo y moral, que planteamos el otro día al hablar de series juveniles. ¿Deben las ficciones adolescentes ser pedagógicas y dejar siempre claros sus mensajes positivos y negativos o confiar en la inteligencia de los espectadores para interpretar las claves de aquello a lo que se enfrentan?

Está claro que 'Por trece razones' maneja conflictos inciertos y tóxicos, para encontrar la empatía del público, y para hacer a los personajes responsables de sus actos, pero lo importante está en el tono; en este caso, se aportan muchos más matices y en ningún caso se defiende la decisión de Hannah.

También está claro que no es una ficción recomendable a personas con pensamientos suicidas, pero quizá lo que debemos reforzar (y lo que debemos pelear) son los apoyos institucionales y educativos que nos rodean a nosotros.

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