LAS VIMOS EN JUEGO DE TRONOS Y AHORA EN THE CROWN Y VICTORIA

LAS VIMOS EN JUEGO DE TRONOS Y AHORA EN THE CROWN Y VICTORIA

Cuando las reinas llegaron a la tele, supimos cómo ostenta el poder una mujer

The Crown y Victoria, además otras series con lideresas como Cersei Lannister, de Juego de Tronos, han devuelto a la actualidad televisiva una de las figuras femeninas más jugosas: la Reina.

Victoria, una de las superproducciones del año | Objetivo TV

The Crown ha sido tal vez el estreno más inteligente. No solo por tratarse de una de las mejores propuestas televisivas (además de la más cara, alrededor de 100 millones de libras), sino porque vio la luz en el momento perfecto.

Fue el pasado 4 de noviembre, el viernes anterior a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y su boom duró hasta el fin de semana siguiente. Fuera cual fuera el resultado de la cita en las urnas, el biopic de Isabel II de Inglaterra saldría ganando: si triunfaba Hillary Clinton, funcionaría como un buen augurio de empoderamiento femenino, y si perdía, serviría como un acto de reivindicación de la mujer en la política.

Al final, fue lo segundo. En aquellos días en que gran parte de la opinión pública estuvo enfadada con el mundo, ver The Crown fue casi como una cura de fe, un "gracias por mostrarnos que hay alternativa, Hillary".

En una industria del cine y la televisión para la que el protagonismo femenino es un fenómeno cada vez más prolífico, complejo y variado, que apareciera una ficción basada en la Reina más poderosa del siglo XX era solo cuestión de tiempo.

Lo curioso es que The Crown ha coincidido en el tiempo con el debut de otra serie sobre otra mujer de la realeza británica: Victoria, que vio la luz en agosto en Reino Unido, para rematar el discurso femenino de la primera.

Ambas han conseguido despertar pertinentes debates ideológicos: por un lado, la exigencia de retratos de mujeres en el poder, después de que una de ellas haya perdido ante un hombre orgulloso de su desprecio hacia el género; por otro, la necesidad de huir de la condescendencia y abordar también los grises de sus reinados.

The Crown y Victoria, de pura actualidad

Por apuntes como estos, The Crown se ha convertido en una de las series más comentadas de los últimos meses. Que esté creada por Peter Morgan es el principal atractivo para los fans del género y a la vez fuente de recelos para sus críticos.

Hablamos del autor británico consagrado como el gran retratista de Isabel II, guionista de la película La reina y escritor de la obra teatral The Audience, ambas centradas en la madurez de la monarca. En esta ocasión se acerca, de la mano de la actriz Claire Foy, a su juventud, a los primeros años de reinado, a la nueva relación con su familia, y además a sus pasos iniciales en política.

El acierto incuestionable de la serie es proponer a Isabel II como una mujer que aprende a luchar contra el mansplaining cotidiano de sus asesores (sobre todo un caduco Winston Churchill), a hacer valer su criterio como lideresa.

Pero, ¿no estamos al fin y al cabo ante un personaje de ficción? ¿Hasta qué punto podemos fiarnos del retrato del devoto Peter Morgan? ¿Podemos hacer un icono femenino de quien se aprovecha de su poder soberano sobre el resto del pueblo?

Estos claroscuros reales los aborda con más o menos suerte en sus primeros capítulos la serie Victoria, centrada en otra gran reina de Inglaterra, y eso que el acercamiento de Daisy Goodwin, su creadora, es más culebronesco.

Esta serie es un biopic de la mujer que gobernó desde 1837, a los 18 años, hasta su muerte, y no se corta a la hora de dibujarla como una chiquilla orgullosa, caprichosa e inexperta, aunque también dispuesta a cambiar.

Victoria recuerda en parte a María Antonieta, de Sofía Coppola: ¿cómo podemos esperar que una joven criada entre algodones sea capaz de guiar una nación?

Cersei Lannister, cruel y sanguinaria

Para reina chunga, mejor recurrir a una de ficción, y sí, nos referimos a esa en la que estás pensando: Cersei Lannister. A diferencia de lo que podríamos creer, la gran villana de Juego de Tronos es algo más que eso.

Gran parte de su éxito se lo debe el personaje de la genial Lena Headey a su aura de mala legendaria, pero en realidad es una mujer muy humana. Es cruel y sanguinaria, claro, porque es el peaje para todas las mujeres en ese infame mundo masculino.

Cersei Lannister (inspirada, por cierto, en una reina de carne y hueso, también de Inglaterra, Elizabeth Woodville) se mueve por la ambición de mantener sus prebendas y proteger las de sus propios hijos. En los últimos capítulos muestra medidas desesperadas, pero es tal vez la monarca más decidida, por encima de los hombres, que se ha sentado en el Trono de Hierro.

Como ya hemos dicho, The Crown y Victoria, además otras series de lideresas badass como Juego de Tronos (hemos pensado también en Daenerys, pero su gobierno es aún menos monárquico que el de Cersei Lannister) han devuelto a la actualidad televisiva una de las figuras femeninas más jugosas: la Reina.

Y es interesante que lo hayan hecho desde la perspectiva de mujeres reales, que han existido en la historia, para explorar con otros matices su cara menos complaciente, no solo la empoderada y poderosa (valga aquí la redundancia).

Isabel II y Victoria sirven de complemento a retratos previos del cine, como las ya mencionadas La reina y María Antonieta, que hablaron de sus protagonistas como mujeres cegadas por su propia clase y privilegios. Son un excelente aperitivo, además, para una de las contendientes en la carrera a los Oscar, la esperada Jackie.

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