UN CONTRASENTIDO ARGUMENTAL

UN CONTRASENTIDO ARGUMENTAL

El mensaje oculto en Silencio, la última película de Scorsese

Scorsese se ha esforzado en ambientar portentosamente su última película en el Japón de 1638. No le falta detalle: escenarios brutales, vestimenta de época... Salvo un detalle, un gravísimo error: un contrasentido que da la vuelta a toda su moraleja.

Silencio es la última película de Martin Scorsese.
Silencio es la última película de Martin Scorsese. | D.R.

AVISO: NO HAY SPOILERS, PERO CASI.

La última película de Scorsese se titula Silencio porque sus protagonistas no pueden confesar ser católicos. La acción se ambienta en 1638, cuando unos pobres sacerdotes cristianos son enviados a Japón para salvar al Padre Ferreira de la persecución y exterminio que han sufrido allí tanto el clero como los creyentes cristianos. Quien diga que es cristiano, morirá, quien lo demuestre por coacción, también.

Los sacerdotes protagonistas se llaman Rodrigues y Garrpe y hablan inglés con acento americano. Un detalle que llama la atención teniendo en cuenta que américa apenas comenzaba a ser colonizada por los ingleses, cincuenta años atrás. Ese acento aun no existía, no le habría dado tiempo a desarrollarse. Llámame purista, pero ¿acaso aparece en la peli algún smartphone? Entonces ¿qué pintan dos tipos hablando con un acento que no existe?

Cuando Mel Gibson rodó La Pasión de Cristo en 2004, se le echaron encima, porque la película está íntegramente rodada en arameo, el idioma de Jerusalén del año 1. Le llamaron snob y radical. Oiga, es que Jesús hablaba arameo, y Dios inventó los subtítulos en cuanto pudo.

Silencio trata sobre la intransigencia de la inquisición japonesa al querer aniquilar cualquier resquicio de catolicismo. Un momento. ¿No es en Europa dónde en esas mismas fechas estaba tan de moda la Santa Inquisición? ¿A ver si los japoneses no van a ser tan malos después de todo…?

Silencio. | D.R.

Los pobres sacerdotes de la película las pasan canutas y viven muchas atrocidades. Los japoneses malos no dejan títere con cabeza, son obtusos y crueles. Los sacerdotes tratan de hacerles entrar en razón y dialogan con los inquisidores nipones: ¿Acaso no es amor lo único que estamos intentando daros, porqué nos perseguís? Los japoneses apuntan razones políticas: Aquí ya tenemos nuestra religión, iros a Portugal y España y dejadnos tranquilos.

Un momento ¿estos dos sacerdotes son portugueses?

Soy lento y tonto, he tardado casi una hora de Silencio en darme cuenta de que los dos protagonistas son portugueses. O sea: no solamente hay gente hablando con un acento inglés que no existe, es que ni tan siquiera deberían estar hablando ese idioma porque no deberían conocerlo, y mucho menos hablarlo entre ellos en momentos de intimidad. Así, toda la película cobra un doble sentido. La peli habla del colonialismo, la globalización, y tú (sí tú) estás siendo absorbido.

Recuerda, año 1638: la religión es poder, la imagen de Cristo coronaba a los reyes europeos. Religión, monarquía y ejército formaban un mismo bloque y juntos se expandían por el mundo. América, Asia y África era codiciada por la Europa cristiana. A poco que lo pienses en Silencio los malos no son los japoneses, eran los portugueses, que como soldados de fe de un reino en plena expansión lo llamaban religión cuando querrán decir guerra. A la gente de antaño se les convencía con el paraíso de una religión bondadosa. Ahora nos convencerían con una suscripción a HBO a buen precio.

Silencio. | D.R.

Si no has visto la nueva serie de HBO, The Young Pope, ya tardas. Es bestial, maravillosa. ¿Qué pasaría si un Papa déspota y kamikaze es elegido por error? Un momento, aquí también ocurre algo curioso, en el Vaticano la gente habla en inglés. Incluso los clérigos italianos lo hablan. Piensa un poco: colonización.

Más noticias

Los mas vistos

Xtreme Cities

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.