CONCILIAR VIDA PERSONAL Y SALVAR EL MUNDO NO ES FÁCIL

CONCILIAR VIDA PERSONAL Y SALVAR EL MUNDO NO ES FÁCIL

No te quejes, la vida amorosa de los superhéroes también es un asco

Son pocos los superhéroes y héroes enmascarados que gozan en la pantalla de una vida personal plena y feliz en pareja. Algunos afortunados lo consiguen, pero son pocos y la mayoría están en el cine. La peor parte se la llevan, sin duda, los superhéroes seriéfilos. Claro, hay que estirar las temporadas y las rupturas dan mucho juego.

SuperGirl
SuperGirl | The CW

Un asco, un desastre, un caos. Se mire por donde se mire, ser un superhéroe va fatal en el plano romántico. Y eso que, sobre el papel, la lógica dice que un tipo o tipa que se dedica a salvar el mundo, que es guapo o guapa a rabiar y que recibe tratamiento de estrella, no debería tener problemas a la hora de ligar. Y sí, es cierto, para ligar llevar capa es lo más, pero lo de mantener una relación amorosa estable ya es otra cosa.

Las razones son muchas y variadas. La principal es porque la trama lo requiere. Es decir, que ¿dónde está la gracia en ver al superhéroe de turno feliz y contento con una vida en pareja plena? No, eso no gusta. A los guionistas les va más lo de darle un poco de drama al asunto. Es algo que ha ocurrido siempre. En las viñetas, en el cine y en las series. Pocos se salvan de esta cruz.

Si ya lo decía Star Lord (Chris Pratt) en la segunda aventura de ‘Guardianes de la galaxia’, cuando comparaba su situación con Gomora (Zoe Saldana) con esa continua tensión sexual no resuelta entre dos personajes que los guionistas se niegan a resolver porque entonces se acabaría la serie. Por eso en las películas es más fácil, porque su historia puede tener final feliz (salvo que seas Spiderman (Andrew Garfield) y te maten a tu adorada Gwen Stacy (Emma Stone) o Batman y seas un triste) y no pasa nada.

Total, tienen que resolverlo todo en cuestión de dos horas y alguna que otra secuela si la cosa va bien en taquilla. No hay necesidad de alargar tanto la parte del guión dedicada a la vida romántica de nadie y, además, no es lo más importante en la trama. Cuando se habla de cine de superhéroes lo que más interesa es que se carguen al villano de turno y salven el mundo. Si de paso consiguen a la chica o al chico, pues bien.

Arrow | Calle 13

Los protagonistas de las series, por el contrario, lo tienen algo más difícil. ¿Cuántas temporadas les costó a Lois (Teri Hatcher) y Clark (Dean Cain) estar juntos? ¿Y a Clark (Tom Welling) y Lana (Kristin Kreuk)? ¿Cuántos romances vivieron entre medias? ¿Cuántos acercamientos y distanciamientos? Lo mismo les está pasando a Oliver Queen (Stephen Amell) y Felicity (Emily Bett Rickards), la de avatares e impedimentos que están viviendo. Lo suyo a veces parece más un culebrón de las tres que una serie de superhéroes. Matt Murdock (Charlie Cox) y Karen Page (Deborah Ann Woll) siguen aún sin decidirse. Se gustan, lo saben, pero todavía no ha cuajado la cosa. Demasiados secretos, demasiadas mentiras.

Las rupturas más crueles

Precisamente por eso extrañó tanto en su momento que Barry Allen (Grant Gustin) primero y Kara Danvers (Melissa Benoist) después consiguiesen estar felizmente emparejados en su segunda temporada. A él, a Flash, que siempre bebió los vientos por su amiga de toda la vida Iris West (Candice Patton), le colocaron de novia a Patty Spivot (Shantel VanSanten), que era ideal para él. Guapa, simpática, divertida y una friki de la ciencia. Pero, claro, como no podían dejar al pobre Barry felizmente enamorado, tuvieron que provocar la ruptura mandándola a otra ciudad. ¡Con lo buena pareja que hacían!

Después llegó la tercera tanda de episodios y el bueno de Allen al fin veía como su sueño de conquistar a Iris se cumplía. Se fueron a vivir juntos y todo. Poco les duró la alegría, rompieron por cosas de un futuro que quería impedir el uno y por cosas como que él estaba más empeñado en salvar a la Iris del futuro que en pasar tiempo con la del presente. Aunque, puesto a comparar, la de Kara y Mon-El (Chris Wood) ha sido la separación más dura que ha vivido un superhéroe catódico en muchas temporadas.

No contentos con elegir para ella una suegra alienígena megalómana que quería destruir la Tierra, obligaron a Supergirl a decidir entre salvar a la humanidad y condenar a su novio al exilio permanente o dejar que unos aliens desquiciados se hiciesen con el planeta y, al menos, conservar al príncipe de Daxam a su lado. Y claro, es Supergirl, eligió lo primero y todos vimos al pobre Mon-El salir por patas casi sin poder respirar en busca de una atmósfera más propicia para sus pulmones.

Señores guionistas de ‘Supergirl’, no se puede ser más cruel. Es casi peor que lo de juntar a Jessica Jones (Krysten Ritter) y Luke Cage (Mike Colter) y luego hacerles romper cuando él se entera de que ella mató a su mujer. Eso no hay relación que lo supere. A él lo emparejaron de nuevo en su propia serie con la omnipresente Claire Temple (Rosario Dawson), pero los separaron cuando acaban de empezar porque a él lo mandaron a la cárcel.

Lukecage | Netflix

La justificación más habitual fuera de la pantalla cuando se comentan estas rupturas y desgracias amorosas a las que se ven sometidos los superhéroes –sobre todo los seriéfilos– es decir que es exigencia del guión. Para darle más enjundia al asunto, más drama, más interés… En la ficción, en las vidas de los personajes, las razones son otras y algo más variadas.

No es por ti, ni por mí, es por tu bien

La más recurrente tiene que ver con la seguridad de los seres queridos. Los superhéroes y héroes enmascarados siempre han tenido que enfrentarse a esa tediosa labor de ocultar su identidad. A alguno seguro que le encantaría gritar a los cuatro vientos quién es en realidad y llevarse todos los aplausos al más puro estilo Tony Stark/Iron Man (Robert Downey Jr.).

Sin embargo, la mayoría opta por el secreto por aquello de mantener a sus seres queridos a salvo. Si el malo sabe quién es en realidad su rival, seguramente secuestre a quienes le importan para hacerle el mayor daño posible, chantajearle o a saber qué. Esa es una excusa válida, pero no por ello menos dolorosa.

Luego está la timidez de la mayoría. Mucho salvar el mundo, mucho ir por ahí rescatando gente en apuros y siendo ídolos de masa pero luego, a la hora de la verdad, cuando se quitan el traje les da pánico hablar de sus sentimientos. Clark siempre vivió cohibido por la belleza e inteligencia de sus enamoradas (Lana, Lois), como si él fuese menos que ellas. Barry no quería arriesgarse a perder a su mejor amiga y, encima, esta tenía novio; mientras que Peter Parker miraba por encima de la valla a Mary Jane sin dirigirle la palabra.

Y luego está la cabezonería de algunos. Kara se resistía a reconocer que se había enamorado de un daxamita. A Diana le cuesta un poco centrarse en Steve con tanta guerra a su alrededor. Oliver es incapaz de pasar página. Matt Murdock tiene demasiados frentes abiertos y le da miedo confesar quién es. Luke Cage lleva varias relaciones traumáticas… y así uno tras otro.

La culpa de todo la tiene la conciliación

Al final, la excusa de ruptura más creíble y que hace que realmente que la vida amorosa de los superhéroes sea un verdadero asco es la conciliación. Porque lo de mantener a los seres queridos lejos y a salvo tiene un pase, se le puede buscar las vueltas para lograrlo. Que sean tímidos cuando se quitan el traje y no llevan máscara se puede superar. O, incluso, su cabezonería. Pero lo de la conciliación de vida laboral y personal no tiene solución. Hay profesiones que son demasiado absorbentes.

Seguro que más de uno ha pasado por esa misma situación en la que un trabajo exigente de horarios imposibles ha terminado por romper una relación a la que no se le dedicaba el tiempo suficiente. Eso, a los superhéroes, les pasa continuamente. Si hay una profesión esclava es la suya. Turnos de 24 horas días tras días, sin vacaciones ni bajas laborales, sin retribución salarial, sin seguro médico y, encima, sin compañeros que te den el relevo –al menos en la mayoría de los casos–.

Ironfist | Netflix

Aquí el más afortunado parece Danny Rand/Iron Fist (Finn Jones). Veremos qué le depara la temporada de ‘The Defenders’, pero por ahora parece el emparejado más feliz. Le costó un poco superar la traición pero una vez hecho hacen una pareja muy apañada. Eso sí, estos dos juegan con ventaja. Ella sabe pelear así que se protege sola; él muy tímido como que no es y, encima, forman equipo contra los villanos. Desde luego, en un panorama superheroico plagado de rupturas y dramas sentimentales, lo suyo es un oasis.

En el cine parece más sencillo, sobre todo para los Vengadores. Tony Stark tiene a su Pepper Pots, Thor a Jane Foster, Ojo de halcón resulta que escondía una familia idílica, Steve Rogers por fin ha encontrado sustituta para Peggy Carter… Lo de Hulk y Viuda Negra no parece que vaya a ningún lado. Sobre todo si él decide huir para protegerla. De nuevo la excusa de siempre. Es que estos superhéroes no aprenden.

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