LA SERIE DEMUESTRA LO RACISTA QUE ES AÚN LA SOCIEDAD

LA SERIE DEMUESTRA LO RACISTA QUE ES AÚN LA SOCIEDAD

'Queridos blancos', la serie que desmonta los prejuicios racistas sobre los negros

Si es una ficción "necesaria" lo dejamos al criterio de cada uno, pero es desde luego vital para comprender el racismo moderno, y no solo en Estados Unidos. 'Queridos blancos' es una serie divertida y política que demuestra lo racistas que todavía somos.

Queridos blancos
Queridos blancos | Agencias

Uno de esos últimos debates dialécticos que se ceban con el universo catódico (y que pueden parecer estúpidos a los que no forman parte de él, con toda la razón) se centra en lo acertado o desacertado de usar el término "necesario" para hablar de una serie.

Para los más especialitos, está claro que lo único necesario en la vida es comer y beber, no ver la televisión, pero el sentido de la palabra hace hincapié en este caso en la función social y política que puede tener. Lo utilizamos cuando una ficción nos descubre algo desconocido y oportuno, o arroja luz sobre alguna polémica de actualidad, o lanza un mensaje lúcido o brillante.

Podríamos decir que 'American Crime', la serie antología que reflexiona sobre la xenofobia, el clasismo y el machismo en Estados Unidos, es necesaria (sobre todo su segunda temporada, que narra una violación contra un joven estudiante); que 'The Handmaid's Tale', sobre una dictadura futura en que se obliga a las mujeres a procrear, es una distopía necesaria por sus apuntes feministas o de género; o que 'Queridos blancos' es un título necesario para entender el problema racial moderno, no solo en el país del tío Sam. Te contamos en un puñado de razones por qué debes ver esta serie.

 

Una historia sobre negros contada por negros

Para acercarnos a la cultura y a la identidad del colectivo negro en Estados Unidos, qué mejor que una historia contada y protagonizada solo por ellos, ¿no? Ése es uno de los aspectos más políticos de la serie que Netflix estrenó el pasado 28 de abril, adaptación de una película que llegó a España con un título similar, 'Querida gente blanca', en 2014. El director y guionista de aquélla, Justin Simien, es también el productor de 'Queridos blancos', que navega entre la comedia independiente, romántica y universitaria, e incluso el género político, al narrar los prejuicios del día a día que viven los estudiantes negros de una universidad moderna y elitista.

La premisa es una fiesta universitaria racista

¿De qué va exactamente 'Queridos blancos'? Cuenta las reacciones que desencadena entre un grupo de jóvenes negros la celebración de una fiesta racista en el campus de la universidad de Winchester: en la Blackface Party hay que disfrazarse de famosos negros, con los esperados y tóxicos clichés. La primera en levantarse "en armas" es Sam (Logan Browning), que funda el programa de radio 'Queridos blancos' para lanzar a los agresores sus prejuicios a la cara. ¿No es eso igual de racista que titular un espacio 'Queridos negros'? No, porque son ellos quienes llevan siglos sufriendo el racismo como una tortura sistemática que llega hasta nuestros días.

Divertidas referencias a la cultura popular

La gran idea que hace 'Queridos blancos' una serie tan divertida, y a la vez accesible al público de cualquier condición, no solo los espectadores negros, es que deconstruye referencias clave de la cultura popular para demostrar lo racistas que somos. Desde la ausencia de personajes negros en una serie tan exitosa como 'Juego de Tronos', excepto para ser esclavos (hablamos de un ejemplar de fantasía en el que hay hasta dragones), a la explotación de los estereotipos del colectivo en las pelis de Taratino, la ficción es una bofetada que nos descubre los "microrracismos" en los que caemos en el día a día. Si decimos que es necesaria es por algo…

Queridos blancos | Agencias

Un mosaico de personajes muy diversos

Otro puntazo de 'Queridos blancos' es que también reparte entre los propios negros, sobre las ideas preconcebidas que existen dentro la comunidad. Porque no todos los estudiantes negros de Winchester tienen el mismo origen, ni el mismo estrato social, ni las mismas oportunidades. La serie es un mosaico muy diverso de personajes y nos descubre muy diversas realidades, de la activista Sam a Troy, hijo acomodado del decano de la universidad; desde Coco, marginada desde niña, hasta Reggie, al que su aspecto aún le depara malos tragos; de Lionel, que acaba de salir del armario, hasta Gabe, el novio blanco de Sam, que también tiene aquí su espacio…

El compromiso político de los jóvenes

Pero si hay una cuestión universal en la serie, con la que cualquier espectador se puede sentir motivado, es con el llamamiento de 'Queridos blancos' al compromiso político de los jóvenes. En Estados Unidos no habría podido llegar en mejor momento, teniendo en cuenta su actual panorama sociocultural, pero plantea inquietudes que todos podemos reconocer.

El quinto episodio, dirigido por Barry Jenkins, realizador de ' Moonlight ', que aborda la criminalización del colectivo negro en esta ocasión, es muy lúcido en este aspecto. Si crees que debes luchar, si consideras que algo es injusto, sacúdete los miedos y encuentra el valor para alzar la voz.

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