ESTRENA 'LA LLEGADA'

ESTRENA 'LA LLEGADA'

Razones por las que Denis Villeneuve es el nuevo director de moda

El estreno de La llegada ha vuelto a poner a hombros a este director cuya filmografía está plagada de éxitos artísticos. Su nombre ha ido creciendo cada vez más en los últimos años llegando a ser una elección que ya nadie discute para la dirección de la secuela de un clásico de la ciencia ficción tan venerado como Blade Runner. Desgranamos las razones por las que Villeneuve está llamado a sustituir a Nolan como el director de "blockbuster de prestigio" de los próximos años.

Jake Gyllenhaal y Denis Villeneuve durante el rodaje de Enemy.
Jake Gyllenhaal y Denis Villeneuve durante el rodaje de Enemy. | D.R.

Denis Villeneuve, el director franco-canadiense, descubrió su vocación en medio de sus estudios de ciencias, pegando un volantazo para dedicarse al cine. Con sus primeras películas, August 23rd on Earth (1998) y Maelstrom (2000) ya despuntó en festivales, ganando premios y haciéndose un nombre en el circuito.

Sin embargo, pasarían nueve años hasta que pudo lanzar su siguiente película, Polytechnique (2009), que fue el primer paso hacia su primer puñetazo en la mesa con Incendies (2010), nominada ese año para los Óscar en la categoría de habla no inglesa. Tuvo su primer éxito internacional con Prisioneros (2014), mientras asombraba a la escena independiente con Enemy (2014).

Su consolidación tras Sicario (2015) le ha convertido en uno de los realizadores que más expectación genera en cada nuevo proyecto. Con La llegada (2016) ha generado una ola de críticas positivas que la alinean con las grandes obras de ciencia ficción de la historia.

Los motivos de su efectividad son una serie de marcas personales en su manera de concebir el cine que hace fácil el considerar sus obras, a priori, más comerciales, en películas con un fuerte sello de autor. Estos son algunos de los motivos por los que ya se le considera uno de los nombres imprescindibles para entender el cine de los 2010.

La llegada (2016). | D.R.

La narración

Hasta el momento las películas más conocidas de Villeneuve han sido Prisioneros y Sicario y, aunque son excelentes muestras de lo que es capaz el director, en algunas de sus primeras obras como Polytechnique o Incendies ya demostraba su capacidad para contar historias complejas de tal manera que uno se pregunta hacia dónde van casi hasta que llega el final. Normalmente, esa espera y desorientación inicial se suele compensar con un clímax que hace que todo cobre sentido. Tiene una capacidad innata para conseguir que sus obras sean crípticas, pero sin perder el pulso de lo que está pasando, sin resultar gratuito. Además, sus historias tienen una compleja estructura de giros que llevan a conexiones entre personajes que no es fácil ven venir.

La belleza de lo terrible

Incluso a pesar de tener una capacidad de concreción narrativa que trabaja a favor del ritmo, ante todo, su trabajo es la obra de un director profundamente visual. La fotografía de sus filmes es impecable y logra arrancar imágenes hermosas a partir de la fealdad cotidiana, incluso cuando se acerca a los aspectos más oscuros del espíritu humano consigue convertirlos en una experiencia estética de la que es imposible no embriagarse. Domina las atmósferas hasta puntos que rozan la película de terror puro, pero su cualidad es más trivial, nadando hacia la indomable sensación de que los mundos alrededor de los personajes se descomponen delante de sus narices.

Incendies (2010). | D.R.

Autor multigénero

Ha trabajado en drama, thiller, ciencia ficción, cine negro, fantástico, y de acción. En todos se desenvuelve de una forma natural, incluso en La Llegada, aprovecha el aspecto más humano de películas en las que prevalece el individuo sobre las adversidades. En cualquiera de los espacios adscritos a cada género encuentra el factor de ansiedad que mueve sus escenas. Le da igual zonas de guerra que habitaciones de hoteles, túneles o bosques, no planta raíces en la zona de confort de los mismos escenarios. Por otra parte, los espacios reales, los emplazamientos y sitios físicos le son fundamentales para crear microuniversos a partir de espacios minimalistas que contextualiza alternando con panorámicas y exteriores.

Realismo a través de la violencia

Incluso en los casos que flirtea con lo sobrenatural, el cine de Villeneuve refuerza el realismo de sus películas a través del uso de la violencia. Los resultados de esa violencia suelen mostrarse sin apartar la cámara, a pesar del color rojo, y especialmente tiene la debilidad por el choque de automóviles. En casi todas sus películas hay un coche accidentado, o al menos tiene una gran presencia en el flime. En Prisioneros, el sospechoso principal choca, en Enemy hay un accidente, en Incendies un autobús es quemado, en Sicario un tiroteo durante un atasco.

Personaje y punto de vista

Villeneuve suele restringir el punto de vista al del personaje principal, de manera que el espectador solo conoce lo que él mismo va descubriendo. Sea cual sea el tipo de historia que trabaje, el protagonista duda, busca respuestas y deja espacio para que se materialice un misterio. Tanto el policía y el padre de Prisioneros, la hija que busca a su padre y hermano en Incendies; en Sicario el misterio es lo que no sabe o llega a entender de su propio grupo de fuerzas especiales el personaje de Emily Blunt. Normalmente, el punto de vista es en tercera persona, pero siempre hay algún momento en el que la escena se convierte en un plano cerrado de un personaje aislado del protagonista, resumiendo su soledad ante el conflicto.

Incendies (2010). | D.R.

El anzuelo en la escena inicial

Un truquito del francés es establecer el tono de la película y meter al espectador cuanto antes en el meollo. No se limita a arrojar acción sin control a la cara de los espectadores sino que la escena suele mostrar su importancia muchos minutos después. Aunque ahora esté de moda que en la series te tengas que tragar tres capítulos hasta que la cosa se ponga en marcha, incluso la primera temporada entera en algunas, en las novelas, si la primera frase no engancha, es probable que el lector acabe perdiendo la atención.

Una lección que parece haber calado en su obra. Por ejemplo, en Enemy se pone al espectador en una posición incómoda con una escena dentro de un club de sexo, el uso de una araña es inquietante y surrealista. Descoloca, pero genera suficiente intriga para que Villeneue juegue sus cartas con ventaja durante una gran parte del metraje. Poco más o menos ocurría en Incendies, en la que a un grupo de niños les rapan al cero sin que tengamos idea del contexto en el que eso sucede aunque resulte una escena poderosa por sí misma.

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