CONTRATAN A ACTORES PARA FIESTAS EXCLUSIVAS

CONTRATAN A ACTORES PARA FIESTAS EXCLUSIVAS

Soy actor y trabajo dando alcohol gratis a jóvenes de 18 a 25 años

Si hablamos de profesiones con salidas laborales, probablemente actor sea una de las más variadas. Se comete el error de pensar que un actor sólo puede aspirar a interpretar papelones de cine o de teatro, pero hay otras actividades más prosaicas que pueden ayudarles a ganar el sustento sin salir de su profesión, como por ejemplo: incitar a beber alcohol.

Soy actor y trabajo dando alcohol gratis a jóvenes entre 18 y 25 años
Soy actor y trabajo dando alcohol gratis a jóvenes entre 18 y 25 años | Getty Images

Hoy he quedado con Javier (no es su nombre real) para que me explique como ha sido su último año de trabajo. Una amiga me contó que durante este tiempo Javier ha estado participando como actor en fiestas con alcohol gratis para jóvenes. ¿Hace falta ser actor para esto? Pues sí.

Yo quiero ir al grano, alcohol y jóvenes. Pero Javier antes me explica cómo entró en este mundillo. Oficialmente, a este tipo de veladas se les llama “catas”. Son actividades financiadas por marcas de bebidas alcohólicas, se suelen hacer en lugares exclusivos y muy sorprendentes: desde un antiguo monasterio, hasta un ático brutal sobre la Gran Vía. En este show, los actores ejercen de maestros de ceremonias.

Los grupos de visitantes a veces entran sin saber bien que se van a encontrar, sólo saben que van a beber, que será gratis, y que habrá sorpresas. El trabajo de Javier y el resto de actores es generar ese entorno inmersivo: interpretan ser sumilleres o amos de una plantación colonial.

“He tenido que estudiar todo lo que tiene que ver con una determinada marca de cerveza, su historia, sus variedades, sus fermentaciones. Mi trabajo consiste en explicar todo lo bueno que tiene esta cerveza, pero de forma divertida: siguiendo un guión, como si fuera una obra de teatro”. Y mientras tanto, a los visitantes se les da a beber varios tipos de cerveza, de forma gratuita.

“Lo más difícil es cuando el grupo se descontrola, porque entran más personas de las recomendadas, entonces tienes un problema porque tu trabajo es explicar la fermentación de la cerveza a 30 personas que no paran de beber y que se vienen arriba”, reconoce.

El objetivo de las marcas de cerveza que organizan este tipo de eventos es conocer la opinión real de los consumidores, por eso se les explica todo el proceso y la filosofía de la marca, y se les da a beber todas las cervezas para que al final rellenen un formulario con sus impresiones.

“Ahora la cerveza pretende ser un alcohol elegante, moderno y urbano, estos eventos están muy trabajados y son para todos los públicos (de 18 a 99)”. Pero hoy otro tipo de bebidas que buscan actores para un tipo de catas más desenfadadas, y el objetivo es muy distinto.

Una marca de alcohol de alta graduación alquila una casa suntuosa de tres alturas en el barrio de Serrano (zona pija de Madrid). La casa se decora de arriba abajo como si fuera una mansión colonial. En el vestíbulo se pone un photocall. “Se les hace la foto nada más entrar, porque si se se la hacen al final probablemente estén demasiado borrachos…”, explica Javier.

Mientras, fuera de la casa hay varios relaciones públicas buscando aspirantes para entrar. Se buscan jóvenes de entre 18 y 25 años, con aspecto de clase alta, da igual si son chicos o chicas. Un tipo de 35 no interesa.

Los relaciones públicas tan sólo avisan a los jóvenes de dónde está la casa. No hay entrada ni contraseña. El único filtro para entrar es el visto bueno de la chica que abre la puerta, “muy guapa, con el pelo largo y vestida de blanco, como de anuncio”, comenta.

Cada media hora se permite la entrada de un grupo nuevo, a la vez dentro siempre hay cinco grupos. “Cuando venían jóvenes que aparentemente no eran de un nivel adquisitivo alto, les teníamos que rechazar, les explicamos que nuestros jefes nos vigilan y nos piden un mínimo de etiqueta en la forma de vestir. Al día siguiente ese mismo grupo de jóvenes regresa pero vestido de otra manera, disimulando mejor su nivel económico”.

Después de las primeras fotos del photocall, les ponen una pulsera en la muñeca dónde sólo hay un hashtag, para que se acuerden de etiquetar todas las fotos que hagan. “Se lo ponemos en la muñeca porque llega un momento que se les olvida, la pulsera es la mejor forma de recordárselo”, cuenta Javier.

Los jóvenes aún no tienen vía libre para beber, antes deben que escuchar media hora de explicación sobre la marca de alcohol que les acoge. Pero Javier es el maestro de ceremonias, él se transforma en su personaje y les hace entender porqué esto que van a beber hoy es un alcohol premium, y porqué deberían gastarse un poquito más la próxima vez que vayan por ahí y pedir esta marca. Javier aún no les deja beber ni una gota, pero sí oler y comprobar la diferencia de colores.

Y después de 30 minutos de show divulgativo, cada grupo de amiguetes dispone de 90 minutos en una amplia habitación de la casa y dos botellas de este alcohol de alta graduación, totalmente gratis. Cuando el tiempo llegue a su fin, una de las chicas de pelo largo y vestido blanco vendrá a avisarles (o despertarles), y les conducirá escaleras abajo hasta la puerta de salida.

“Más de uno se ha tropezado por las escaleras y ha bajado derrapando los dos pisos”, cuenta este actor.

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