WOH ES UNA SERIE EMITIDA EN 1998

WOH ES UNA SERIE EMITIDA EN 1998

He visto los 52 capítulos de la telenovela india de los 90 basada en ‘IT’ de Stephen King y he sobrevivido para contarlo

La nueva adaptación de la novela de terror americana más popular de su autor, Stephen King, es un triunfal muestra del regreso del género de gran presupuesto, grandes valores de producción y actuaciones. Pero aparte de la versión con Tim Curry que todos recordamos, pocos conocen una adaptación India de la novela en cincuenta y dos episodios de veinte minutos. ¿Quién se los ha visto todos en hindi y sin subtítulos? Yo. Pasen y lean.

Woh
Woh | Agencias

‘Woh’, es una serie de televisión india emitida en 1998 que se basaba, básicamente, en la miniserie de televisión estadounidense de 1990 dirigida por Tommy Lee Wallace. En los 52 episodios utilizados para desarrollar la novela de Stephen King da tiempo a leerte las 1600 páginas de la novela. Es más o menos lo que tarda una versión de audio de la misma. Sin embargo, todo apunta a que para desarrollarla se guiaron más por la miniserie que por el libro.

Cuando me enteré de la existencia de esta serie, hace unos meses, me prometí a mí mismo que la vería entera. De cabo a rabo. Una serie de cincuenta y pico episodios era todo un desafío, pero como fanático de la novela no solo era mi obligación. Algo me roía las entrañas por saber si alguno de los pasajes más salvajes del libro estaban en la serie. O cómo representarían los cambios de forma de Eso, la criatura multiforme que suele tener forma de payaso para asustar a los niños. Así que me programé contando las semanas para el estreno de ‘IT’ y me puse una dieta de unos diez capítulos por semana.

Dificultades a priori. Bueno. Es una serie tan rara que no ha salido de la india hasta la llegada de youtube, y es allí donde la he encontrado. Lo que pasa es que no hay subtítulos. Ni en inglés ni, por supuesto, en castellano. Bueno, conozco la novela y he visto la miniserie ¿Qué puede salir mal? Además los títulos de crédito, por sí mismos daban bastante miedo.

 

El proceso en sí me requiere un periodo de adaptación, una pequeña curva de aprendizaje en la que lo único que aprendo es a soportar los diálogos que me suenan un poco a cánticos sin música ni entonación. Imagino que es lo que debe de sentir un perro en medio de una comida familiar de humanos. Y como un can, aprendo a enterarme de sus intenciones gracias a sus entonaciones, sus caras y reacciones. Todo esto me lleva tres o cuatro episodios. Son pequeñas píldoras y no son tan terribles como parecen.

En el transcurso de los episodios puedo comprobar que los principales elementos vertebradores de ‘Woh’ son casi idénticos a los de la serie americana. El payaso asesino de niños es derrotado por un grupo de siete adolescentes. Luego todos juran volver si ‘Woh’ alguna vez regresa. Años más tarde, cuando los globos comienzan a aparecer y los niños comienzan a ser asesinados de nuevo, el grupo de viejos amigos se vuelve a reunir, con la intención de destruir a ‘Woh’ de una vez por todas.

Esa es la línea en la que las similitudes siguen un patrón común, sin embargo, la serie india no parece tener demasiado interés en ofrecer pistas hacia la mitología lovecraftiana del libro y, lógicamente, la adaptación de situaciones a la cultura hindú es evidente y pesa. El club de los perdedores tiene resemblanza con los de la miniserie, y la chica que hace de Beverly de mayor debe de ser una de las mujeres más guapas de la india. En serio. Ellos sin embargo no son el prototipo de indio sexy más característico. Añadiendo los rizos y peinados de portada de grupo de rumbas, no extrañaría que alguno fuera un miembro de Camela de incógnito. Sí. Cuando ves una serie de la que uno no se entera de los diálogos, la mente se entretiene reteniendo ese tipo de detalles.

El “plato fuerte” son las apariciones del payaso Pennywise indio. Lo primero que llama la atención es que es un tipo con alguna clase de enanismo. Su forma de actuar consigue que no dé demasiados escalofríos, así por temas sobrenaturales. Es muy exagerado pero más que miedo, es un poco repulsivillo, recuerda a esos feriantes disfrazados que olían a tabaco que igual te hacían de trilero, que repartían el perrito piloto, que vendían algodón de azúcar a los niños en las fiestas de pueblo con autos de choque y norias sin pasar la revisión.

Da la impresión de ser un pederasta enajenado, pero al final se convierte en un especie de ser de luces mucho más lovecraftiano y correcto que la forma de la araña de la serie y casi de la propia novela. Todos los efectos están hechos con cromas cutrísimos que parecen efectos de los 70-80, pero a eso habíamos venido. Lo mejor es que cuando la trama principal termina y vuelven a derrotar a Woh, la serie sigue inventándose la historia en un último acto con posesión de niño, al estilo ‘El exorcista’, por el espíritu del Woh. Impagable el niño (el poseso más adorable del mundo) vestido de payaso pretendiendo ser terrorífico.

 

Para resolver todo, aparece por allí la madre del payaso que les explica al grupo la historia de Woh: descubren que el monstruo resulta ser un tipo real, al que hacían bullying ¡por enano!, que resucita convertido en ser maléfico tras ahorcarse. Así, en el final, el grupo hace terapia con el espíritu del pobre hombre para ayudarlo a alcanzar la salvación y a que deje al niñito libre de su influjo. Y fin. El día que llegué al episodio bailé la polka y me merendé un tikka masala muy picante para celebrarlo. Si tienes interés en la experiencia de ver Woh a pelo, la serie completa está actualmente en Youtube. ¡Suerte!

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