EL ESCRITOR PRESENTA 'VEINTE' SU NUEVA NOVELA

EL ESCRITOR PRESENTA 'VEINTE' SU NUEVA NOVELA

Manel Loureiro: “Quien diga que no escribe para ser leído de forma masiva, miente”

Era un abogado de provincias cuando se puso a escribir un blog por diversión. De ahí surgió una saga de novelas que, en pleno boom de la narrativa zombie, le convirtieron en un competidor de Stephen King. Ahora regresa con nuevo libro, ‘Veinte’, en el que se adentra en el mundo de las distopías.

Portada y contraportada de 'Veinte'
Portada y contraportada de 'Veinte' | Twitter Manel Loureiro

A Manuel Loureiro, una noche de zapping en el sofá le cambió la vida. Se había quedado en casa y daban aquella noche ‘Night of the Living Dead’, la película fundacional del cine zombie tal como lo conocemos hoy. En el plano apareció el primer muerto viviente del maestro George A. Romero.

Loureiro, por entonces un abogado de Pontevedra, se quedó embelesado ante el movimiento oscilante de aquel ser. Según avanzaba el metraje y el director iba mostrando en diferido cómo el mundo se infectaba de estas criaturas, se le vino una idea a la cabeza.

¿Y si esto sucediera en Galicia? De aquella pregunta surgió primero un blog, ‘Apocalipsis Z’, sobre una epidemia zombie en España; de aquel, una saga de novelas millonarias y, luego, otros libros que le han aupado al calificativo del Stephen King español. No en vano, en más de una ocasión se ha merendado en ventas al rey del terror.

“Es así, a mí los zombies me dieron la vida”, bromea varios años después, la toga cogiendo polvo en el armario; su residencia, en un avión, entre ferias, charlas y firmas de libros por todo el mundo.

Supo que las cosas habían cambiado para siempre en una de sus primeras ferias en Nueva York. Cuando llegó al lugar, le aguardaban un cartel gigantesco con su cara y una turba de lectores con su libro, anhelando su rúbrica.

“Lo bueno de ser escritor y no una estrella del rock es que al final del día uno se vuelve a casa solo, caminando por la acera. También mantengo los pies en la tierra porque cada mañana, cuando me levanto, con el pelo revuelto y los ojos pegados, sigo viendo al mismo tipo de siempre”.

Ahora acaba de publicar ‘Veinte’, su nueva novela, donde vuelve al género de las distopías para preguntarse por el mundo en que vivimos. En una trama, eso sí, urdida en hilo de misterio, que es ya marca de la casa.

“Ahora mismo la novela está en ese desierto negro entre que sale y llegan las primeras críticas. Hasta ahora me ha ido muy bien, pero ni yo ni nadie conoce el secreto para contar buenas historias. Lo que sí sé es que ha salido no sólo de mi cabeza sino de también de las tripas”.

“En mi opinión, hay dos tipos de escritores, los que trabajan al estilo minero, poco a poco, cada día, con una mecánica clara, y a los que nos viene la idea como si fuera un tsunami, una ola sobre la que tenemos que cabalgar. Tengo que pelear mucho para controlar la imaginación pero, a la vez, resulta mágico la forma en la que funcionan las ideas, cómo tienes que empujarlas a sabiendas de que viene otra detrás”.

En realidad, el germen de esta narración está en un trauma infantil. Leyó de niño ‘El señor de las moscas’ y nunca superó aquel universo aislado en el que un grupo de menores tenía que tomar decisiones de adultos. “Es un punto de partida que me interesa, el mismo del que parte Harry Potter o Los juegos del hambre”. En ‘Veinte’, esas decisiones son nada menos que el destino de la humanidad.

La novela arranca en un tiempo pretérito. Un hombre tiene un accidente y descubre, al zafarse de la muerte, que el mundo ha cambiado para siempre. La mayor parte de la humanidad se ha suicidado en cuestión de semanas y el planeta se colapsa. En el futuro, cuando la humanidad es un cementerio de ciudades vacías y carreteras devoradas por la maleza, un grupo de jóvenes trata de encontrar el sentido de lo que un día fue la civilización.

“Imagina que una mañana se suicidan nueve de cada 10 personas, imagina el trauma. Cuando me puse a escribir ‘Veinte’, buscaba un conflicto que latiera bajo el argumento de un buen thriller. Pero este trauma es lo que me permitía abordar temas como la pérdida y la manera en que nos enfrentamos a ella”.

“Ante situaciones desesperadas, completamente dramáticas, pueden surgir actitudes como el mesianismo, el populismo salvaje… pero hay una más engorrosa, la que consiste en salvar lo que nos une para llegar a un futuro todos juntos. Este es el punto de partida de ‘Veinte’, si te quedan dos o tres años de vida, ¿qué haces? ¿Sigues tu camino y te dejas ir o tratas de pensar en que quizás haya un mañana para otros?”.

El hilo conductor de la trama, compleja en su estructura, no es otro que sus miedos. “No me asustan los zombies ni ningún monstruo sino cuestiones como la pérdida de la identidad, la soledad, despedirme de mis seres queridos… es lo que les sucede a mis protagonistas, se ven obligados a seguir adelante habiendo sufrido todo esto”.

Para Loureiro, el boom que desde hace unos años se vive dentro de este género tiene mucho que ver con las turbulencias de nuestro mundo. “Las distopías encierran una voluntad escapista, pasamos de la hostilidad de nuestro día a día a la de unos personajes que viven situaciones peores, traumas que vivimos con distancia”.

Loureiro, que de los zombis pasó a los enigmas y fantasmagorías de ‘El último pasajero’, libro que le colocó como el primer autor no anglosajón entre los autores más vendidos ese año, 2014, en Estados Unidos, y que luego regresó, con el mismo éxito con ‘Fulgor’, construido a la manera del thriller clásico, no ha querido acomodarse y sigue pisando, con cada libro que entrega, terrenos ignotos.

“Escribo lo que me apetece leer. No quiero encasillarme en una fórmula, como le sucede a muchos autores. Quizás porque soy un culo inquieto aspiro a escribir siempre una historia diferente y, espero, mejor que la anterior”, resuelve.

En este inesperado frenesí de ser un bestseller mundial, ha procurado no perder la modestia. “Yo no soy otra cosa más que un cuentacuentos. Y uno debe ser consecuente con lo que es. No puedes creerte ni los mejores halagos ni las críticas más feroces”, dice.

“Hay escritores idiotas y escritores que no lo son, como en cualquier profesión. Lo que es cierto es que en la mía, el ego abunda más que en otras y así debe ser. Sin embargo, hay quien lo lleva bien y quien lo lleva fatal. Yo no me creo especial por haber llegado hasta aquí”.

“Simplemente, he tenido la suerte de contar historias que le gustan a mucha gente de todo el mundo. Esto lo he llevado con entusiasmo, a veces con zozobra, otras con excitación… pero no puedo sino alegrarme cuando un lector, de Estados Unidos, de Japón… me dice que le ha gustado mi libro. Es gente tan distinta…”, añade.

Con todo, Loureiro aspira a seguir teniendo la suerte de que su imaginación le brinde historias como la que ha desarrollado en ‘Veinte’. “El que diga que no busca reconocimiento, miente. Escribes para ser leído y masivamente además”.

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