SU SEGUNDO POEMARIO

SU SEGUNDO POEMARIO

Mono de Marco Antonio Raya, el poema de los olvidados

La Garúa Ediciones publica Mono, el segundo poemario de Marco Antonio Raya. Una cicatriz reluciente y dolorosa que golpea a pesar del tiempo, una especie de refugio para los sin nombre, para todos aquellos que murieron entre desastres y trincheras.

Mono es el segundo poemario de Marco Antonio Raya.
Mono es el segundo poemario de Marco Antonio Raya. | D.R.

1. Si tuviera que quedarme con un solo libro de todos los que he leído este año que se acaba de marchar, me quedaría con Conquista de lo inútil, de Werner Herzog. El diario del rodaje de Fitzcarraldo del director alemán está lleno de arrebatos, momentos de locura, dolor y multitud. Un poema salvaje que se extiende como una liana. Siempre de testigo, la violencia de una selva incontenible que está ahí, salvaje, infinita, haciendo y deshaciendo lo que quiere con los actores, nativos y animales. Con el barco y la montaña. En un momento de desesperación absoluta, Herzog, que dejó olvidado el diario más de 20 años hasta que decidió releerlo, escribió (lo imagino temblando, rodeado del canto y de la humedad de las aves de la selva) que el mundo aquí ya no parece dispuesto a dejarse reducir a palabras.

2. Pero Herzog, se equivocaba. Por más que la madre rechace a sus propias crías, también sucede la luz, el murmullo, la certeza, la palabra. Y hay voces que se dejan amasar por los acontecimientos de la historia, y dan forma a nuevas palabras para poder dar, al fin, un nombre. Aprenden una canción para los olvidados, aquellos que llevan siglos durmiendo juntos, sin saberlo, en una fosa común. Recogen las cenizas de los que ardieron en el aire y les dan un nuevo hogar junto a la espuma y la placenta. Vuelven a medir con precisión el hueco en la tierra, impacientes y testarudos, porque saben, que a veces un ataúd no basta para acallar la voz y la herida.

3. No sé cuántas veces puede arder un libro sin fuego. Cuántas entrañas pueden cobijarse entre las mismas páginas, cuántas voces, cuántas manos pueden latir en un poema. Mono, el poemario de Marco Antonio Raya consigue reducir a palabras lo que para el mundo y para el mismísimo Herzog parecía imposible. Escribir después de, eso que para Adorno suponía un acto de barbarie. Después del desastre, la trinchera, la explosión y los muertos. Los que ya no están pero respiran en el libro. Y aparecen de la mano, cantan, y se ríen, siguen teniendo esperanza aunque no haya latido y tengan la nuca cubierta de nieve. Como cachorros impacientes por descubrir todo lo que todavía les espera, sin saber que todo hace siglos que ya les pasó por encima. Como ese escritor que no recuerdo que dijo una vez que lo más que anhelaba un fantasma era tener un cuerpo. Ese ímpetu. La médula. La misma palabra. El latido. El poema que sirve de camino al hogar para aquellos que perdieron el nombre y ya no tienen nada que perder, y no hay vuelta atrás porque siguen esperando que los recuerden.

Marco Antonio Raya. | D.R.

ÁRDENAS

Toda esa placenta bastaría

para cobijarnos y no ser uña

y uno con la alambrada.

Hermano, anoche

soñé.

Sacábamos un suero dulce

de los ojos de nuestros caballos. Y mi madre

venía a limpiarte las legañas.

Pero ese no eras tú.

JUTLANDIA

-¿Te dijeron lo que tienes?

-Sí. Ésta es la sentencia:

"CORAZÓN ENCONTRADO FLOTANDO

EN EL ESTÓMAGO DE OTRO ANIMAL"

PFORZHEIM

Imagina que los que han desaparecido vuelven.

La mano sería más

grande que la espada.

TOKYO

Las palomas sobrevuelan en silencio

la ciudad abierta por la fractura.

Una cabra famélica está lamiendo

la ingle de un muerto y esto es todo

lo que se puede decir

de la victoria.

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