AÚN SON MINORÍA

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Estas son las reinas el beatbox en España

Ali Beats (Valencia), Miiniimi (País Vasco) y Juls (Valencia), son las tres chicas que más están brillando en el beatbox español. Hemos hablado con ellas

Juls está considerada una de las mejores beatboxers españolas.
Juls está considerada una de las mejores beatboxers españolas. | D.R.

Hace días, encontré por internet el vídeo de una mujer con un hiyab haciendo beatbox. Mi reacción fue instantánea: los ojos se me pusieron como los de un parcero, mientras el cerebro intentaba ponerse en la quinta posición de ballet. Quizá, esto se deba a que tengo prejuicios sin domesticar, a que estoy más viejo que Carracuca, o simplemente, a que me alegré un montón de que esa tía estuviese ahí, jodiéndoles el día, a todos los racistas-machistas-casposos-recalcitrantes que clicasen el video de refilón.

Al minuto llamé a Dagus-Wan, el mejor informante en lo que asuntos de ritmo se refiere, y por qué no decirlo también, uno de los mejores beatboxers del país [Sí, yo te doy cremita tú me das cremita. Pero cuando la gente buena hace cosas buenas, se dice]. Gracias a él, a los dos días de la llamada, estaba hablando con las tres chicas que más están brillando dentro de la escena: Ali Beats (Valencia), Miiniimi (País Vasco) y Juls (Valencia).

Las tres coinciden en que de pronto, un buen día, vieron a alguien haciendo esos ruidos con la boca, y a partir de ese momento, mandan a freír monas su atención general para focalizarla en una actividad que permitía "tener la música siempre en mí, llevarla a todas partes. Y ahí, es cuando descubrí el beatbox. Me resultó impresionante como podías hacer música en cualquier lado y a cualquier hora…"

 

Escribiendo esto, me he imaginado siendo el padre de una chavala que a mediados de los 2000 lo único que quiere es sonar como una Roland TR 808: "¡Niña! ¿Qué haces? Ponte a estudiar de una vez, y deja de escupir, que pareces boba". "Estoy haciendo música papá, que no te enteras". Resultado: cruce de miradas entre la resignación y la chulería, y a los cinco segundos, otra vez ese sonido, [bom bom clap] que te jodan, papá. Lo siento por la rima, no he podido evitarlo.

Además al hablar con ellas, confirmé que mis elucubraciones no estaban tan lejos de la realidad: "Cuando empecé, en mi entorno, esto era como hablar en chino, no conocí a nadie hasta varios años después. Mi comunidad era el internet, y la gente de otras ciudades y países". "De hecho, mi familia por ejemplo, ha pasado del desagrado a la admiración".

En situaciones así, el autodidactismo se complica. No es lo mismo aprender a tocar 'Knocking On Heaven Doors' de Dylan, que seguramente, si prestas atención, escuches como la toca el vecino. Que querer emular con tu boca y cuerdas bocales el sonido de la Costa Oeste. Me importa un bledo lo bien que toques la guitarra, no me van a convencer de lo contrario. "Mis primeras veces tardaron en llegar. Aunque me considero una persona extrovertida, me costaba exhibirlo ante la gente. Aquí tengo que mencionar que todo ha sido gracias a uno de mis amigos beatboxer Héctor Tapia (más conocido como Negro Beatbox) que me dio un fuerte empujón y me hizo formar parte del grupo de Beatboxers de Valencia. Podría decir, que todos y cada uno de ellos han sido mi empujón…"

Si te pasas todo el santo día viendo el futbol en la televisión, es más fácil ponerte unas botas. De hecho, estoy convencido que si Telecinco emitiese tres partidas de curling a la semana, los guantes polares se pondrían de moda en San Valentín. Lo mismo sucede con el beatbox. ¿Cómo haces beatbox si no lo has visto antes? ¿Cómo aprendes si no hay quien te enseñe? ¿Cómo atrapas el exotismo donde la alienación impera? Solo. El beatbox me parece un deporte de solateras. Sillitoe decía: "Todo lo que sé es que has de correr sin una meta, esa es la soledad que siente el corredor de fondo". ¿Acaso no es parecida la soledad de una carrera, a la soledad de internet? Corriendo con el resto de fondistas, observándoles, en una misma dirección, pero eh, solo y con ellos ¿No es esto algo parecido a lo que ocurre con el beatbox? ¿A dónde va el beatbox?

 

El ejemplo más claro de ello es que Youtube "ha ayudado mucho porque es una gran plataforma con la que aprender, pero también ha ensuciado mucho de nuestro trabajo con ciertos videos y personas que dicen hacer beatbox". Sin embargo, pese a esas personas, el sentimiento que se ha mantenido al hablar con las tres de manera individual, era el de comunidad, era el de estar hablando con una familia, quizá separada por kilómetros, pero al final, familia. "Nos ayudamos mucho, somos un equipo".

De hecho, aunque "a nivel nacional hay poquitas chicas, a la vista está… este año he sido la única mujer frente a 54 hombres en la Spanish beatbox Battle". Ese sentimiento de comunidad del que hablaba en el párrafo anterior, se explicita cuando les planteo claramente la cuestión del machismo en el beatbox. "No le doy mayor importancia, aunque la verdad que hay pocas mujeres. Apoyo por supuesto a todas las mujeres que les intrigue este mundillo, que se animen a la explosión de sonidos. Además, tengo que matizar que me he sentido siempre como uno más sin importar el sexo".

"Personalmente, me siento muy arropada por el lado masculino, siempre me han ayudado y eso es algo que igual en otras comunidades no ha sucedido, lo desconozco. Creo que lo que se tiende a etiquetar, puede acabar siendo de un solo bando, pero es erróneo, el beatbox no tiene sexo y edad".

Dicho esto, y sabiendo de su dificultad, me gustaría reclamar la actitud y la posición del beatboxer en la industria musical. Los chicos de la saliva, no debería ser "considerados un producto barato que poder utilizar como si nuestro trabajo no llevase horas detrás". Qué va, que no, que me niego. "La industria musical debe plantearse que un buen beatboxer puede servir como productor, dando buenas ideas musicales, formando parte de una banda y muchas cosas más". En definitiva, un buen beatboxer es alguien que lleva el ritmo dentro, que lo ha integrado en su cuerpo, en su cabeza, hasta el punto de resultar difícil trazar una línea entre él y el ritmo. Hablar con uno, es hablar con cadencias que rebotan, con bombos y cajas, con es-ti-lo (entre guiones porque suena más pintón) y que esto pase por alto en la escena actual es una pena.

Así que a darle al play.

 

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