TAMBIÉN CON LOS TÉCNICOS DE LUCES DE VETUSTA MORLA O LOS SECRETOS

TAMBIÉN CON LOS TÉCNICOS DE LUCES DE VETUSTA MORLA O LOS SECRETOS

Hablamos con el técnico de luces que ilumina a Julio Iglesias en sus conciertos (no es un truhan, es este señor)

Entrevistamos a los técnicos de iluminación de bandas como Vetusta Morla, Los Secretos o Julio Iglesias, que nos cuentan sus secretos a la hora de manejar emociones a golpe de luz.

Julio Iglesias en concierto
Julio Iglesias en concierto | Getty Images

Su trabajo pasa, quizás, algo más desapercibido que el de los técnicos de sonido. Y sin embargo, la labor de un buen técnico de luces es fundamental a la hora de que una banda triunfe en directo. Son esos tipos que, sin perder detalle de todo lo que ocurre sobre el escenario, manejan infinidad de botones que accionan otros tantos aparatos. Una maquinaria que, para muchos, sigue siendo un auténtico misterio.

ARTURO BENGOA, LOS SECRETOS

"Soy técnico de luces desde 1979", cuenta Arturo Bengoa, que trabaja en la legendaria Sala Sol de Madrid, además de con bandas tan veteranas como Los Secretos. "¿Que si lo que hago es importante? Pues hombre, yo me dedico a ello… ¿Qué te voy a decir?", bromea.

"Está claro que la música y el sonido son lo primero, pero sin duda las luces son clave para que el grupo consiga transmitir. En el fondo eres como un músico más: tienes que marcar los solos, los blackouts (cuando termina una canción), los momentos álgidos… Todo. Y hay que hacerlo a tiempo. Así que si no formas parte del grupo y conoces sus canciones al dedillo, difícil", apunta Arturo. Difícil, pero no imposible. Y, prueba de ello, es que el propio Arturo se enfrenta casi cada noche a repertorios de bandas que no conoce.

"En ese caso improvisas, y eso te lo da el oficio. Algunas veces te dan instrucciones junto a la lista de canciones y te dicen lo que quieren: más rápido, más lento, strobo, humo…", expone.

"Hay que llevar la luz al público. Porque una cosa está clara: en España la gente va a los conciertos a cantar. Eso sí: que nadie se piense que esto es fácil como darle a los botones a lo loco. Los secretos para emocionar a la gente a través de la luz son muchos y muy variados", dice.

"Es fundamental llevar las luces al público", desvela Arturo. "No las cegadoras, sino la iluminación robotizada. Y, además, hacerlo en los momentos adecuados, para que la gente cante. Porque una cosa está clara y hay que decirlo: en España, el público va a los conciertos a cantar. Mucho más que otros países. ¡Los guiris alucinan con nosotros! Cuando ves que los músicos están a gusto y el público también, se nota. Y, en ello, tienen mucho que ver las luces", afirma.

DIEGO GARCÍA, VETUSTA MORLA

Si hay una banda masiva que transmite intensidad en directo, esa es Vetusta Morla. Maxi Gilbert fue el encargado de diseñar y desarrollar su espectáculo de luces, que ahora ejecuta Diego García. Diego García, su técnico, reconoce que es una de las que más juego le han dado en toda su carrera.

"Vetusta cuidan muchísimo la iluminación y se implican en ello como pocos. Tienen una idea muy clara de lo que quieren. No les gusta la luz completamente frontal, así que usamos luces laterales, contraluces, luz del suelo, etc. Todo ello, para crear una iluminación más misteriosa", explica. Mucho de ese misterio lo da el propio Diego.

"Me gusta jugar con la filosofía del color: buscar emociones. Tonos azules para las canciones más tristes, otros más cálidos para las alegres… Convertir la música en algo visual", cuenta.

ANTONIO MANUEL GÓMEZ, JULIO IGLESIAS

Antonio Manuel Gómez tiene un público ligeramente distinto: es el técnico de luces de Julio Iglesias, aunque sus focos también han iluminado a artistas como Barricada o Azúcar Moreno. "La iluminación arropa al sonido y al artista", expone.

"Aunque al principio era una cosa menor, hoy día es tan importante como el sonido, que a veces es sólo cuestión de que suene bien y de watios. Hoy día, cualquier artista de nivel internacional tiene muy en cuenta la iluminación".

¿Y qué quiere el viejo Julio? Que lo hagas bien… y lo sabes. "Julio es un tipo muy especial", reconoce Antonio.

"Para él, lo más importante es que su voz suene como es, que no esté camuflada con efectos. al resto no le da mucha importancia. hay que tener en cuenta que, a sus 73 años, todo esto de la iluminación robotizada llega un poco tarde. A lo largo de su carrera, ha tenido unos equipos de iluminación muy básicos, así que lo que, normalmente, quiere darle a la gente es un espectáculo de luces muy sobrio, que no le quite protagonismo a su voz, a sus canciones y a sus letras. Y eso que contamos con un equipazo de luces. ¡Llevo un montón de aparatos robotizados que valen una pasta y no les puedo sacar partido!", ríe.

"Nada de estorbos; nada de movimientos: una iluminación muy teatral y muy poco espectacular", añade.

Puede que, leyendo este reportaje, haya a quien le pique el gusanillo y quiera dedicarse al mundo de la iluminación de espectáculos. ¿Cómo formarse para ello?

"No existe una titulación homologada", se lamenta Arturo.

"La asociación de iluminadores querremos que se regule. Estamos luchando con la Comunidad de Madrid para homologar unos estudios para que haya una carrera técnica o superior. En los institutos, se puede estudiar iluminación, pero para cine y televisión y fotografía. Pero para espectáculos se parecen en escuelas pequeñas y privadas. Yo soy autodidacta, desde los 18, y tengo ya 56 años", finaliza Arturo.

"Entramos dentro de la escenografía, pero es más sencillo estudiar iluminación para cine y televisión. Si lo que te atraen son los conciertos, la oferta se reduce a las escuelas pequeñas y privadas", confiesa.

También habrá quien se pregunte cuánto se cobra por hacer un trabajo como este. La horquilla es casi tan amplia como la de un músico: no gana lo mismo el técnico de luces de una banda independiente que el de otra que llena estadios.

"Oscila entre 180 euros por concierto y los 1.000 y 1.300 euros, en el caso de los más consagrados; pero lo más común son unos 300 euros", apunta Arturo.

¿Mucho o poco? Según se mire: al fin y al cabo, la luz se paga. La siguiente pregunta es si quien dirige las luces cede en determinadas situaciones. La respuesta es sí.

"Tengo un montón de amigos fotógrafos y muchas veces sacrificas un poco el espectáculo para que hagan buenas fotos. Me gusta iluminar frontalmente a todas las bandas, pero hay grupos que te dicen que cero luz frontal, y los fotógrafos mueren", desvela.

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