PRESENTAN EN MADRID SU ÚLTIMO TRABAJO ‘ALGO REAL’

PRESENTAN EN MADRID SU ÚLTIMO TRABAJO ‘ALGO REAL’

Kokoshca: “En este país es imposible vivir de la música, porque la cultura no está valorada”

Este párrafo es el lugar idóneo para justificar el artículo aludiendo a una cantidad ingente de motivos chillones que expliquen POR QUÉ los Kokoshca molan tanto. Sin embargo, creo que es mejor dejar las justificaciones para los que se encargan da la moral, y las interpretaciones hermenéutico-molantes para otro espacio, o para los oídos, o para los propios Kokoshca.

Kokoshcha lanza 'Algo Real'
Kokoshcha lanza 'Algo Real' | Facebook.com/Kokoshcha

Una vez dicho esto, ya puedo decir que cuando me enteré de que venían a Madrid después del lanzamiento de su último disco “Algo Real” y que, además, estaban nominados a los Premios Ruido, salí cagando virutas en dirección a la sala El Sol.

Para quién no los conozca, la despreocupación consciente de un grupo que decidió llamarse Kokoshca en lugar de Kokoschka, “simplemente porque nos gustaba como sonaba fonéticamente el nombre del pintor”, marca las líneas generales de su trayectoria.

"HACEMOS LO QUE NOS DA LA GANA"

Y es que, más allá de caprichos fonéticos, esa diferencia ortográfica casi invisible, que bien podría tomarse por un error, entraña una actitud que se explicita en lo que me dice Amaya (vocalista) durante la entrevista: “Hacemos lo que nos da la gana”.

[Amaya, si lees esto, AMÉN].

Cuando uno oye estas cosas, la única alternativa posible es llenarse de alegría. Estamos en el camerino de la sala El Sol, y pensar en un grupo “de provincias”, como dice Iñaki (guitarra y voz), precisamente por las distancias que marcan éstas, es pensar en “un grupo aislado de las tendencias o corrientes que te puedan presionar”.

Es pensar en un grupo cuyo único criterio, aparte de su voluntad, se basa en buscar algo “entre un rollo rock & roll más estándar, y quizá un rollo pop más bonito, más especial”. En definitiva, es pensar en una banda honesta. Y que sea la honestidad la que hace que un grupo se mueva de Pamplona a Madrid es cojonudo.

La verdad es que llevaba una serie de preguntas preparadas, pero después haber escuchado el disco, Amaya me dijo: “Nos ha dado siempre igual lo que digan de nosotros y lo que se supone que hay que hacer. Siempre hemos hecho lo que nos ha salido de las narices”.

Mis preguntas empezaron a desestructurarse hasta generar un tartamudeo semántico de principiante, que se resumió en dos: qué es para ellos el punk, y qué opinan del empeño de la gente en compartimentar la música.

[A partir de este momento no indicaré cuando habla Iñaki y cuándo Amaya, prefiero que pase como en las canciones, que a veces lo hacen por separado, y otras veces, juntos]

EL PUNK COMO ACTITUD NO COMO LOOK

“Pues el punk es una actitud ante la vida y ante todo. El hecho de ir con camisetas negras, los brazos tatuados, camisetas y barbas, etcétera, no te hace más punk que ir con un vestido o una camisa blanca”.

“Y respecto a la compartimentos, generalmente, los odiamos, porque no nos dicen nada. Es cierto que hay grupos que encajan en compartimentos muy determinados, tienen mucho público y funcionan muy bien. Por ejemplo, puede haber un grupo de soul estándar como los Excitements que lo hagan de puta madre, y oye, genial”.

“Pero en mi caso, pues prefiero escuchar a Aries [en ese momento estaba haciendo las pruebas de sonido un piso más arriba] que está sonando ahora mismo, o millones de otros grupos. Se trata de que sea algo más personal, no me refiero a algo genuino, ni tampoco a la creación de algo nuevo, me refiero a algo más personal… y creo que lo personal es difícil de compartimentar”.

Lo siguiente que les pregunto es cómo hacen su vida después de escribir “RBU”, canción en la que concretamente dicen “así, sin nada, soy feliz”.

LA CULTURA NO ESTÁ VALORADA

Me miran dudando acerca de si están hablando con un periodista o con un psicoanalista y me responden:

“A nosotros, nos gusta la música, y lo que queríamos decir, es que en éste país es imposible vivir haciendo lo que te gusta, más que nada porque la cultura no está valorada”.

“Nos toca las narices que te tengas que meter en el sistema, comprarte una casa, un coche, ir al trabajo ocho horas, hacer durante esas horas algo que no te gusta, y todo para tener una vida que ni siquiera es la quieres”.

Ahora sí supongo que les miro como si fuese un psicoanalista y me dicen: “La clave es esa. Tú trabajas, y al trabajar das tu tiempo, y afortunadamente, al final, cuando das tu tiempo, puede que hasta te paguen. Lo que intentamos nosotros es jugar ese trueque en favor del tiempo y detrimento del dinero. Se trata de priorizar lo que te importa para que no contamine y absorba lo otro”.

UN PAÍS SIN SIGLO XX

Sin embargo, las preguntas por contenido no se acaban aquí. La verdad es que paso de hablar del sonido del disco, más crudo, menos crudo, así que les pregunto por qué cantan en “Yo nací” que en España no ha habido siglo XX, a lo que me responden con la siguiente anécdota:

“Hay un reality estadounidense, “Los Cazatesoros” en el que unos tíos van a casas de la gente y compran “tesoros” para venderlos en anticuarios, etc. Bueno, yo tengo un colega que se dedica a estas cosas, y le dije: ‘¡Coño, haz en España uno de estos! A lo que me respondió: ‘No, en España, no hay siglo XX’. Él se refería a los objetos, pero claro, me dejó pensando en la cultura del rock & roll...”.

“Que sí, que vale, que había, que estaban Los Brincos y otras muchas cosas, pero siempre un poco a rebufo. Lo natural estaba un poco castrado por el franquismo. Una frase de esa canción dice: “yo nací en el 66”, justo en ese año lo Beatles editaron “Revolver”, así que quisimos jugar con la idea del arma y el tiempo”.

“Era como… allí estaba el “Revolver” y aquí el garrote vil, ¿sabes? Básicamente, no ha habido siglo XX porque la movida llegó en el 82 y lo único que te decía era “desmelénate, drógate y folla con todos”, cuando en el 82 ya estaban los yuppies vendiendo la moto en Manhattan”.

Tras esto, les comento que la palabra “real” al haber escuchado tanto rap, a veces, me levanta dolores de cabeza. Y esto no lo hago porque a mí me guste hablar de rap cada dos por tres, que también, sino porque en el disco esa palabra se repite hasta el punto que llega a parecer el concepto sobre el que lo construyeron.

Así que les pregunto por la canción “Serengueti”, en la que dicen: “no quería molestar, ni emitir ningún tipo de juicio moral. Yo solo quería hablar de no todas esas personas que cada mañana se levantan y buscan algo real”.

UN MENSAJE DE SÉ TÚ MISMO

Concretamente, les pregunto qué es lo que buscan esas personas y qué se supone qué encuentran, en definitiva, qué es lo real para Kokoshca “¿Cuánta gente conoces que hace algo que no quiere? Como ir a currar en algo que detesta, seguir con una persona que no quiere, tener hijos por tener hijos, tener una vida “normal”…”.

“Es un mensaje que oscila entre el punk y el hippy, como un sé tú mismo. Quizá todo esto sea muy infantil, muy naif… pero, ¿qué es real? ¿Qué es real para ti tío? Pues eso, algo que te haga sentir vivo, algo que consiga que el tiempo pase y no te haga pensar en lo que estás haciendo como un medio para otra cosa que no estás haciendo”.

La verdad es que me hago la pregunta, y resuena en mi cabeza la voz de Amaya cantando “la desdicha y el dolor, camino a la perfección”, y automáticamente pienso: “No me jodas, ya está la realidad, otra vez, estropeando las cosas” Así que se lo cuento, a lo que me responde:

“Muchas veces pienso que hay gente que parece que nunca está mal. Como si llegasen a un punto en la vida en la que todo está siempre igual, siempre bien. Sin embargo, pienso que si lo pasas realmente mal… no sé, creo que el dolor logra que luego salgan cosas realmente buenas. Ya sea componiendo o en el resto de tu vida”.

“El dolor te permite que aunque tengas pocos momentos de los que disfrutar, estos sean mucho mejores de los que tiene la gente que no se entera de nada. A veces, cuando estoy jodida, pienso “joder, ¿por qué no seré de ellos?, pero luego, concluyo que ni de coña, si lo fuese no podría alcanzar los picos de felicidad que alcanzo”.

Ya no suena de fondo Aries, y tiene pinta de que les van a pedir que hagan las pruebas de sonido. La verdad es que no quiero que se vayan, me lo estoy pasando como un enano, cuando de pronto Iñaki dice: “Amaya, ¿te das cuenta de que has dicho varias frases que recorren la discografía de Nacho Vegas? Una, entre la pena y la nada elegí el dolor. La otra quiero sentir como sienten los demás pero soy incapaz.

Nos da la risa y se abre la puerta del camerino.

Iñaki grita: “¡No quiero hacer las pruebas!

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