ASÍ ES LA ÉLITE DEL PODER DE LA INDUSTRIA INDIE

ASÍ ES LA ÉLITE DEL PODER DE LA INDUSTRIA INDIE

Quién mueve los hilos de la música indie (o por qué un grupo triunfa y otros no)

El mapa de la música ha cambiado en solo diez años. Existen nuevos sellos, productores, promotores, agencias y propuestas que hoy son los que deciden qué es lo que triunfa o está a punto de tocar el éxito. Hay un cambio de modelo, una nueva generación de profesionales y de grupos que apuesta por el compromiso, festivales más allá del taquillazo… estas son algunas de las claves de la nueva música independiente. Te contamos quién mueve los hilos de la música indie.

Izal, durante uno de sus conciertos
Izal, durante uno de sus conciertos | Facebook Izal

El tema es el siguiente: sucede que una teclea el nombre de Hinds en cualquier canal -en un medio de comunicación, en un post de Facebook, en un tuit- y enseguida se produce una turba furibunda de comentarios. Me ocurrió cuando entrevisté al grupo de pop neo garagero para este mismo medio. Hinds pueden gustarte mucho o poco o nada pero, oye, animan cualquier debate. Más allá del asunto tedioso, rancio e injusto de si han llegado donde han llegado es porque son chicas jóvenes y pintonas, hay una serie de comentarios que abundan en la idea de que las madrileñas coronaron el éxito internacional porque alguien “movió los hilos”.

Cuando compartí el tema en mis redes, un compañero periodista criticó que las habían puesto ahí porque sí, que la calidad del grupo era dudosa y que aquello era un secreto a voces entre la gente del sector. En un encuentro reciente de profesionales, en torno a la internacionalización de la música en España y moderado por Gustavo Iglesias, de Radio 3, también se citó el caso de Hinds.

Hinds. | Isaac Fernández

Los ponentes estuvieron de acuerdo en que este tipo de estrategias se estaban llevando a cabo con éxito, pero no como algo malo, sino como un cambio en los tejemanejes del sector. Es decir, que hoy también en la música independiente, si es que el concepto no se nos ha quedado definitivamente desfasado, existen actores con, llamémosle, poder, ganas o capacidad para colocar a una banda desconocida en lo más alto, apariciones en revistas de prestigio mundial o participación en eventos de primera en países como Estados Unidos incluidos.

Está claro que discos no se venden, pero con la burbuja de los festivales y la subida de la facturación de la música en directo (los últimos datos hablan de un crecimiento de un 12,1% en 2015), el indie se ha asociado a la palabra negocio por primera vez en mucho tiempo. Y ahora las multinacionales también quieren parte del pastel. Que Izal acabe de llenar el Palacio de los Deportes es algo que no pasa desapercibido para ningún pez gordo de la industria.

El mapa de la música en el país ha cambiado sustancialmente en esta década, con la aparición de nuevos sellos, productores, promotores, agencias y propuestas que hoy son los que deciden qué es lo que triunfa o está a punto de triunfar. Por supuesto, los medios siguen teniendo algo que decir y más aún la propia calidad de los grupos, pero es cierto que, a la vez, ha irrumpido con fuerza una nueva generación de profesionales que está cambiando el modelo de negocio respecto al esquema tradicional que venía repitiéndose desde los 90, década fundacional del concepto.

PROMOTORES MUSICALES

Entre esos nombres brilla el de Máximo Lario, responsable de Intromúsica, promotores y agencia de management que lleva en funcionamiento desde el año 2000. Entre sus grupos figuran Dorian, Fernando Alfaro, Rusos Blancos, Surfin'Bichos… Han organizado más de 3.000 conciertos y la gestionan varios festivales, entre ellos seis ediciones del Coca-Cola Music Experience, una de las catapultas clave para el lanzamiento de emergentes.

Además, llevan la programación del Ocho y Medio, en Madrid, que cuenta con más de 45.000 asistentes al año y son los responsables de haber traído a España a artistas como Justice, Eels, Hot Chip y Crystal Fighters, entre otros muchos.

Dorian | Flooxer

Junto a estas credenciales, Intromúsica alberga al sello Ground Control, que lleva a Hinds y a The Parrots, otra formación joven, en la misma onda de neo garage, y que ha pasado de tocar en garitos de Malasaña a desfilar por todos los festivales y ser la diana de marcas publicitarias como Levi's. A comienzos de febrero, y tras llenar en Madrid, anunciaron una gira europea que les llevará a presentar su primer álbum, Los niños sin miedo, en Italia, Hungría, República Checa, Alemania, Reino Unido, Holanda y Dinamarca.

En una entrevista reciente en el diario El País, sus integrantes comentaban sin tapujos que querían tocar en Japón. ¿Qué grupo español soñaba esto hace unos años? Ninguno. Ni siquiera Los Planetas, los padres de la cosa indie, gozaron de estos mimos, aunque es cierto que han tocado en Latinoamérica y en ciudades como Londres.

SELLOS DISCOGRÁFICOS

Entre los sellos, junto a clásicos como Mushroom Pillow, Elefant Records y Subterfuge, los últimos años ha escalado a toda velocidad Sonido Muchacho, fundado en 2013 por Luis Fernández, bajista de Punsetes. Su argumento es este: “Si hemos decidido ayudar a producir a determinados grupos es porque pensamos que esto merece la pena, si no, no lo haríamos”.

Kokoshcha lanza 'Algo Real' | Facebook.com/Kokoshcha

De su seno han salido dos de las bandas que más van a sonar estos meses, Juventud Juché y Kokoshca, ambas reinas en las listas de lo mejor de 2016. Miel de Moscas, coordinado por Adrián Fernández, también suena hoy con fuerza, gracias al lanzamiento de formaciones como Perro y Trepat. Curiosamente, su sede no está en Madrid ni en Barcelona, sino en Murcia, lo cual da la clave de que el centralismo forma parte del pasado.

Y LOS FESTIVALES, CLARO

En cuanto a festivales, dentro de la música nacional, junto a gigantes (también en prestigio) como el Primavera Sound, ha venido destacando los últimos años el Sonorama, cuyo director, Javier Ajenjo, ha logrado convertir Aranda de Duero en capital del indie. El éxito de Izal está íntimamente relacionado con esta propuesta, de la misma manera en la que lo está -y lo estará en adelante- el de Shinova.

En general, ha cundido la creencia de que tocar en la Plaza del Trigo de la localidad burgalesa es algo así como la puesta de largo de un grupo, el lugar donde hay que estar para tomar la alternativa. Ahora, cuenta Ajenjo en conversación con Atresmedia, todo esto se ve como algo natural, pero cuando empezó a dirigir este festival, los grupos le replicaban: “¿La plaza de qué? ¿Dónde dices que está?”.

Izal en concierto | YouTube

“Este cambio se ha producido de forma natural y ha sido paralelo al experimentado por las propias bandas y el público. Por primera vez, la gente está empezando a escuchar y a entender lo que cantan los grupos que cantan en español. Nos hemos dado cuenta de que hay gente que escribe bien y nos gusta lo que dicen, nos sentimos identificados. En este proceso entra el Sonorama, que ha apostado, a la vez, por un tiempo en el que esto también sucedía, llevando a su cartel a artistas como Raphael y El Dúo Dinámico”, sostiene.

La dificultad de Ajenjo reside, precisamente, en la abundancia de formaciones potentes que tienen algo que contar. Para que estén en su festival, resuelve, el único secreto es el trabajo.

“Recuerdo a Izal tocando en el escenario pequeñito, yo ni siquiera les vi. Pero siguieron y siguieron y ahí les tenemos. El esfuerzo es la primera condición; la segunda, el talento. Y luego deben también cuidar las redes, tener disposición. Es decir, terminar el concierto y cambiarse la camiseta para salir a estar con los fans. Se ha roto esa burbuja del músico respecto al seguidor, hoy no tienen problema en estar con su público y eso también les ayuda a crecer y a figurar en las principales citas”.

Desde su nacimiento en el año 1998, el Sonorama ha venido creciendo un 10% en cada edición, hasta que el verano pasado, con 140 bandas, se superó en un 25.

“Como responsable, a mí, me toca no estar en el escenario grande sino en el del camping, que es donde están los emergentes, la gente que está teniendo una oportunidad”, explica el director. Quien conoce el Sonorama Ribera sabe que la leyenda de la Plaza del Trigo es cierta, que algún tipo de magia se oficia en el lugar para que los que presencian los conciertos deseen salir corriendo, una vez que terminan los bises, a contar lo que acaban e ver.

RENTABILIDAD INDIE

Esta nueva difusión en la que el público y los propios grupos tienen tanto que aportar es completamente nueva y se enmarca en la era de las redes sociales. Como resuelve Ajenjo, hasta hace muy poco vivíamos en un país en el que no se vendían discos pero en el que la gente que escuchaba música acudía a festivales. Decenas de miles de jóvenes. Y, sin embargo, esa música no se escuchaba en Los 40 Principales sino que estaba limitada al coto de Radio 3.

“Esto ha cambiado. ¿Cómo no va a ser normal que Izal, Sidonie o Miss Cafeína suenen en las radio fórmulas?”, se pregunta.

La industria ha visto la rentabilidad del indie, insiste Ajenjo, y esta novedad ha traído experimentos más y menos felices. Entre los segundos destacan, por ejemplo, colaboraciones forzadas entre artistas mainstream e independientes o la insistencia de las grandes corporaciones por formar parte de estas citas que ahora son codiciadas.

“Al final las cosas se confunden y tenemos que darnos cuenta de que no todo vale. Ni que las grandes compañías traten de acceder al pastel del indie ni que los indies cometan los mismos errores que las multinacionales”. En mitad de este barullo, que lo es, por lo nuevo, su festival trata de seguir funcionando con independencia y criterio, a pesar de que los gigantes les hagan ojitos constantemente.

“Te pongo un ejemplo. Yo puedo jugar al fútbol y defenderme bien en una pachanga con mis amigos. Pero no puedo ser Cristiano Ronaldo. Sin embargo, los dos practicamos este deporte. Se trata de saber dónde está cada uno. Crecer es posible, cambiar también, pero hay que ir construyendo día a día. Ojalá las 100 bandas que vienen al festival puedan salir adelante, pero no todos llegan”, explica.

En los protagonistas de la música, también adquieren peso oficinas como Hook, Artica, Pink House… es el propio Asenjo quien las enumera por sus valías, por estar gestionadas por trabajadores que pelean cada día, que profesionalizan el sector.

“Es gente que procede sabiendo que hay que pagar las facturas, pero no hay que olvidar que hay muchas formas de hacerlo. En un mundo en el que todo el mundo dice que es manager, productor o social media, es importante saber quién lo hace bien de verdad”.

El Tomavistas, en Madrid, nacido en 2014, es otro de los festivales más influyentes del momento a pesar de su juventud. Su fórmula es luchar por una identidad propia ajena a modas y best sellers, más allá de las imposiciones del mercado o de la utilización de la música sólo como vía de negocio. Su variedad estilística ha reunido en su escenario a proyectos novedosos sin necesidad encasillarse en géneros.

El responsable de que Tomavistas se haya convertido en tan poco tiempo un paso obligatorio para los grupos es José Gallardo, su director. Tanto él como todas las personas de su equipo presumen de años de trabajo en el sector, de modo que han estado al día de las transformaciones que venimos mencionando.

“Reflejamos con honestidad lo que sucede. Decidimos ir a por una clase media de grupos en España que en ese momento necesitaban un apoyo, como Triángulo de Amor Bizarro y León Benavente. Son bandas honestas que han trabajado en una forma de respetar la música muy peculiar. Nosotros apostamos porque en un futuro otras bandas con la misma idea se conviertan también en referentes”.

Triángulo de Amor Bizarro | Agencias

En su opinión, las fórmulas de antaño, basadas en la repetición de los casos de éxito, se han agotado. Ellos apuestan por evolucionar: tocado el techo con los grupos nacionales, ahora su objetivo es incorporar a internacionales para seguir creciendo.

“No hemos inventado nada, porque la idea de ir a por lo mediano y pequeño ha existido siempre. Hay mucha gente que lleva años programando con calidad. Lo que falta es algo de riesgo más allá de lo que hace que vendas entradas. El gran público va a lo que es grande y lo que es barato pero nosotros queremos dar a conocer a emergentes que tengan calidad".

"Entre nuestro público hay gente que viene a última hora y luego se hace fan de esos grupos. Creo que entre todos los nuevos actores hemos conseguido inocular esa pasión por la música. Por otra parte, nuestra tarea es apoyar a todas nuestras bandas por igual, medir bien cómo programamos, tomando dosis de riesgo con moderación, siendo conscientes de que tu público va a ir creciendo".

Para Gallardo, el momento actual es extraño pero está lleno de bondades. “Hay más bandas que nunca y también grandes profesionales en sellos y agencias, además de muchos blogs, nuevas radios… un tejido de gente que arriesga y que va a seguir creciendo”, celebra.

En mitad de la bonanza, amplía, marcas como Jaggermeister (que tiene sus propias bandas), Estrella Galicia y Estrella Damm están decantándose por apoyar la producción independiente, un giro que es también nuevo. Asimismo, los medios más grandes están dejando hueco en las bandas sonoras de sus espacios de ficción a grupos nacionales. Atresmedia, con sus series, entre ellos.

AGENCIAS DE COMUNICACIÓN

En este territorio indie destacan las nuevas agencias de management y comunicación, como señalaba Ajenjo. Entre las de última hora ha venido brillando Desvelo, fundada hace tres años por Zara Sierra y Xiana Fumega, procedentes ambas, a su vez, de otras agencias más longevas. Las dos aprendieron de lo vivido para crear una nueva forma de trabajar. Su empeño ha logrado que la joven formación Las Odio esté en todas partes esta temporada, un éxito que relacionan también con el hecho de que el grupo tenga un mensaje, feminista en este caso, que ligue con el momento presente.

Según Sierra, estamos ante un cambio de modelo en el que los agentes se implican en el negocio como lo hacen las bandas.

“Hay un recambio generacional en todos los sentidos. Al igual que los músicos se han comprometido en sus letras, algo que apenas ha sucedido antes, también lo han hecho con su trabajo, con su interés por el propio negocio musical, del que se saben parte”.

Ahora son los propios artistas quienes se mojan en cuestiones como el caché, el precio de las entradas, las salas elegidas, etcétera.

Por último, colectivos como Canada, con sede en Barcelona, fundado en 2008 y hermanado con la compañía Nevada, representan un nuevo tipo de actores en el sistema musical. Además de producir discos de El Guincho y de El Último Vecino, entre otros, han apostado por la producción de videoclips, fundamental hoy para la promoción de los grupos. Su estética inconfundible y su creatividad les ha valido numerosos galardones y la producción de vídeos para grupos internacionales de la talla de Tame Impala.

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