ECOS DEL AISLAMIENTO

ECOS DEL AISLAMIENTO

Las Shaggs, un fenómeno musical a la fuerza

Unas niñas encerradas en un sótano, quiromancia y rock & roll, son las piezas de un drama subterráneo de expresión APABULLANTE. Son mayúsculas, sí, porque se lo merecen. Que no cunda el pánico, no se trata del monstruo de Amstetten. O quizá sí, que cunda un poco, porque igual que las mayúsculas, la atención también la merecen.

The Shaggs es, para muchos, la mejor peor-banda de la historia.
The Shaggs es, para muchos, la mejor peor-banda de la historia. | D.R.

Hace dos semanas estaba con el coche en mitad de lo que parecía una piscina japonesa, es decir, en la nacional 6 mientras diluviaba en hora punta, cuando puse la última descarga a sonar. Sin demasiada atención en lo que escuchaba, comencé a pensar desde: "¿Cuál será el destino de los paraguas londinenses tras el futuro cambio climático?"; a: "¿te imaginas comprarte un barril de crudo para sujetar la puerta?", pasando por: "qué bien que se acaba el lunes y mañana el zumo ya no me sabrá a DYC 8". Hasta ahí todo en orden, la tontería, la descarga, y el atasco de turno en los que uno siempre se reconoce, a veces, dan hasta gusto.

Entonces, empiezo a sentirme incomodo, no me gusta el asiento, no me gusta el coche, no me gusta la lluvia… "¿Qué pasa? ¿Qué narices está sonando?" Miro el nombre, y ahí está, tecnológico, inmutable: The Shaggs. A partir de ese momento, ya no hay atasco, ya no hay lluvia, ya no hay nada. Solo un disco delirante que me hace pensar que no dan una, pero que sin embargo, no dejo de escuchar mientras me pregunto: "¿Quiénes son estas tías?".

 

Como las buenas novelas, su historia empieza con una familia numerosa compuesta por los progenitores, dos hijos y cuatro hijas. Todo corriente y moliente, hasta que una extraña traca paranormal empieza a retumbarle en la cabeza a Austin Jr., y le hace echarlo todo a perder, mientras que se prepara uno de los discos más inquietantes de la historia.

Si te coge la magia, estás jodido. Eso es sabido, pero lo estás aún más, si es tu madre la que practica quiromancia y adivina tu futuro. Así, la madre del mequetrefe de Austin profetizó que se casaría con una mujer pelirroja [ACIERTO], que tendría dos hijos [ACIERTO], cuatro hijas [AVANCE] y que sus hijas formarían una banda de rock [DOBLE O NADA].

A las pobres muchachas no les había dado tiempo a quitarse los mocos de la manga del abrigo, cuando su padre las sacó de la escuela y las metió todo el día en el sótano de su casa a tocar. ¿A tocar qué? [REINTEGRO, 1, 2, 3]. ¿A qué suena un adolescente?

Particularmente, me niego a aceptar que la adolescencia suene como The Shaggs. Es cierto que el disco está sostenido por una cohesión de arriba abajo que no falla, acepto; que aunque la teoría que afirma que: el desconocimiento de limitaciones técnicas del instrumento te ofrece una libertad infinita e inexplorada sobre él, apesta a hippie, vale acepto; pero que la adolescencia suene a angustia, agobio y sufrimiento, no.

Que la libertad de la adolescencia se articule en canciones que dicen: "Algunos niños piensan que sus padres son crueles, solo porque ellos quieren que obedezcan ciertas órdenes". O. "Entonces ellos se apoyan en los únicos que importan, en los únicos que realmente siempre están ahí". Que no hombre, no. Que va.

En la adolescencia canta el pubis, el enfado, el amor, las lágrimas de cocodrilo, la sensación de singularidad y desencaje. Lo que no canta es la opresión, el enclaustramiento, el fatídico hechizo sobre un pobre diablo.

Así las cosas, 'Philosophy Of The World' fue el nombre que recibió el álbum que grabaron las hermanas en 1969, tras cinco años de tocar sin saber ningún acorde –la verdad es que el título no podía estar mejor cogido– en los estudios Fleetwood.

 

Ese mismo álbum, que hasta que no cayó en manos de la oscura pedantería arty, no se había comido una rosca, y así debería haber sido. Pues bajo el húmedo paraguas de los "sonidos libres", "libertad ecualizada" y resto de sintagmas adjetivales tan ciertos, como desafortunados, lo que hay es dolor y claustrofobia. Lo que hay, es algo que resume muy bien Dot (una de las hermanas) cuando dice "él dirigía, nosotros obedecíamos", y que sin embargo, se seguía reeditando una y otra vez, mientras que ellas –tras la muerte del majara de su padre– no se volvía a acercar a un instrumento.

Bien, hace días se reedito 'Philosophy Of The World'.

Con esto, no estoy diciendo que el disco no deba ser escuchado. Claro que no. Aquello es una granja emocional APABULLANTE, con mayúsculas, sí, ahora se entiende porque lo merecen las chicas.

Quizá, solo digo, que el que lo quiera escuchar, se lo monte de la manera correcta, es decir, no poniendo un duro en el mercadeo involuntario del dolor.

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